Vuelta a Islandia en 10 días

Tras volver del viaje. Quiero mostrar los lugares que finalmente visitamos y dar mi opinión e impresiones sobre ellos, así como algunos consejos y recomendaciones que puedan ser de utilidad.

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Lugares visitados

Respecto al planning que programamos inicialmente tuvimos que modificar algunas cosas, las previsiones meteorológicas condicionaron algunas decisiones. En el apartado de planificación del viaje mostré todos los puntos de interés que yo encontré que se podían merecer la pena visitar. En este apartado me limito a mostrar todos aquellos que finalmente tuvimos tiempo de conocer.

ZONA SUR:

1 – Keflavik. Aeropuerto Internacional de Keflavik.

2 – Reikiavik. Capital de Islandia. Ciudad más poblada de Islandia, donde se concentra prácticamente la mitad de la población de todo el país.

3 – Thingvellir. Parque nacional histórico y que es atravesado por la falla que separa las placas tectónicas norteamericana y euroasiática. Las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo, fueron fundadas aquí. Dentro de éste lugar visitamos la pequeña cascada de Öxarárfoss, dimos un paseo por la zona y nos acercamos a ver su famosa fisura de Silfra, de aguas cristalinas.

4 – Geysir. Los famosos Geiseres del círculo dorado de Islandia.

5 – Gullfoss. Cascada que cae a través de una grieta y con un caudal y fuerza espectacular.

6 – Hjalparfoss. Pequeña cascada muy cercana a la carretera que visitamos de camino a Haifoss.

7 – Haifoss. Espectacular cascada. Es una de las más altas de Islandia. IMPORTANTE: El camino que llega hasta ella no es apto para todos los vehículos.

8 – Seljalandsfoss y Gljúfrabúi. Seljalandsfoss es otra de las famosas cascadas de Islandia, que permite pasar por detrás de ella. Y Gljúfrabúi es una pequeña cascada con mucho encanto a la que hay que llegar a través de una grieta, mojándose los pies y que está a 5min caminando de la primera.

9 – Skógafoss. Espectacular cascada de 25m de ancho y 60m de alto.

10 – Lengua glaciar Sólheimajökull. Una lengua glaciar del Myrdalsjökull, a la que se puede llegar en coche hasta el parking y ahí un breve paseo para llegar hasta ella.

11 – Playa negra de Vik. Espectaculares playas negras de Vík í Mýrdal, Reynisfjara, y los acantilados de Dyrhólaey.

12 – Fjaðrárgljúfur. Asombroso cañón que no te dejará indiferente.

13 – Svartifoss. Diferente cascada basáltica en las inmediaciones del glaciar Vatnajökull.

14 – Vatnajökull (Skaftafell). El glaciar más grande de Islandia y el segundo de Europa. En él contratamos un trekking guiado.

15 – Jökulsárlón. Es un lago glaciar contiguo al glaciar Vatnajökull, con icebergs que se han desprendido y van poco a poco saliendo al mar a través de un pequeño canal. IMPRESIONANTE.

16 – Diamond Beach. Playa en la que van encallando algunos de los trozos de iceberg que acaban saliendo al mar.

17 – Hoffell Hot Tubs. Pozas de agua caliente donde bañarse al aire libre, pero cuando fuimos las habían convertido de pago.

18 – Grábrók. Cráter volcánico con dos más alrededor al que se puede subir fácilmente por unas escaleras y recorrer por unas pasarelas.

19 – Kirkjufell. Famoso monte Kirkjufell con su peculiar silueta y las cascadas Kirkjufellsfoss.

20 – Saxhólar. Otro cráter volcánico.

21 – Djúpalónssandur beach. Playas negras y acantilados.

22 – Lóndrangar. Zona de acantilados rocosos.

23 – Ytri Tunga. Zona de avistamiento de focas.

24 – Piscinas públicas de Borganes. Piscinas públicas de este pueblo, con varias pozas al aire libre a diferentes temperaturas y algún tobogán.

ZONA NORTE:

mapa islandia norte25 – Egilsstaðir. Uno de los principales pueblos de la zona, con supermercado “Bonus”, para aprovisionarnos.

26 – Selfoss, Dettifoss y Hafragilsfoss. Tres cascadas, una a continuación de la otra. La más famosa es Dettifoss, la cascada más caudalosa de Islandia, con 100m de anchura y 44m de caída.

27 – Krafla. Caldera volcánica rodeada de coladas de lava secas

28 – Lago Myvatn. Lago con numerosas cosas interesantes que visitar (Hverir, Mývatn Nature Baths, Grjótagjá, Hverfjall, Skútustaðagígar). Las desarrollaremos en su apartado correspondiente.

29 – Húsavík. Pueblo pequero desde donde salen excursiones para ver ballenas.

30 – Bahía de avistamiento. Zona de la bahía, desde donde estuvimos avistando las ballenas.

31 – Goðafoss. La llamada cascada de los dioses.

32 – Akureyri. La ciudad más grande del norte de Islandia con una población cercana a los 20.000 habitantes.

33 – Hauganes. Pequeño pueblo pesquero de éste fiordo norteño.

34 – Hofsós. Pequeño pueblo con una piscina pública climatizada a ras del mar, que bien merece una parada.

35 – Glaumbær. Al igual que Keldur, otra aldea que cuenta con unas casas con los techos de hierba.

36 – Hvítserkur. También conocido como rinoceronte. Es un saliente rocoso con forma de rinoceronte. La pista que llega hasta él, son unos 25km sin asfaltar (este detalle lo desconocíamos cuando fuimos).

Itinerario 2 de Junio 12 de Junio 2018

Aquí os dejo el mapa interactivo de la ruta que hicimos finalmente y los sitios que visitamos.

Día 1: Círculo Dorado (Sábado 2 Junio)

Nuestro avión salía a las 06:25h del sábado 2 de junio desde la terminal 2 del aeropuerto de Barajas. Habíamos comprado los billetes para un vuelo directo hasta el aeropuerto Internacional de Kelfavik. A la hora de comprar los billetes cogimos dos maletas de 20Kg para facturar para los cinco. En una de ellas llevaríamos comida y en la otra, botas y cosas más voluminosas para el trekking por el glaciar. El resto del equipaje, cada uno en su mochila de mano.

Varios conocidos nos habían recomendado que puesto que íbamos a tener cocina en la autocaravana y dado los precios de Islandia, que podría ser una buena idea hacer una compra de 20kg de comida para llevar desde aquí. A la postre, pienso que fue una buena idea. Compramos cosas cómo: Pasta, tomate frito, sobres de sopa, frutos secos, queso, jamón, atún, pan bimbo, galletas, chocolate, café, infusiones…

Decidimos que viajaríamos por la noche en coche de alquiler hasta Madrid y aprovecharíamos para dormir durante las 4h de vuelo que separan Madrid de Keflavik. A las 22:30h aproximadamente del viernes 1 de junio, salimos hacia el aeropuerto y sobre las 03:00h estábamos en Barajas.

Únicamente facturamos las dos maletas que teníamos previsto, las mochilas de mano, no fue necesario. Tuvimos que hacer algo de tiempo hasta subir a bordo y ya teníamos bastantes ganas de subir y tratar de dormir lo que pudiésemos para afrontar nuestro primer día de viaje.

Nada más aterrizar, compramos cómo habíamos leído, cervezas en el Duty Free del aeropuerto y salimos al encuentro de la persona de la compañía de alquiler de las autocaravanas que quedó en estar esperándonos a la salida.

El trayecto hasta la empresa de alquiler (Touring Cars) fue breve, unos 10 minutos. Al llegar allí, nos hicieron rellenar varios formularios, compramos dos bombonas de butano (cocina, calefacción y agua caliente), contratamos un seguro de lunas adicional y nos avisaron de lo peligroso que podía ser circular por algunas zonas del país, si las rachas de viento eran fuertes. Nos enseñaron fotos de autocaravanas volcadas en el arcén y nos dieron la dirección de una página web islandesa (https://en.vedur.is/weather/forecasts/elements) que actualizaba en tiempo real las condiciones del viento. Si las rachas eran de color moradas y atravesábamos ciertos puntos peligrosos que nos señaló en un mapa (una de las zonas más significativas abarcaba desde el pueblo de Vik hasta Skaftafell), nos dijo que debíamos parar y esperar a que las condiciones mejorasen. Así mismo, nos prohibió circular por algunas carreteras, las marcadas con la letra “F” que ya sabíamos que eran para vehículos 4×4 y algunas que teníamos como posibles en nuestro planning inicial (95 camino de Egilsstaðir y la 862 desde el parking de Dettifoss). Después nos puso un vídeo de unos 15 minutos de duración, dónde se explicaban cosas básicas del funcionamiento de una autocaravana (cómo vaciar las aguas negras, cambiar las bombonas de butano, rellenar de agua limpia el depósito… y algunos consejos prácticos). Para terminar, nos dieron un plano de la autocaravana para que fuésemos marcando todos desperfectos que hubiese antes de partir. Nos dieron un GPS y un número de contacto para poder comunicarnos en caso de tener cualquier problema y tras algo más de dos horas y media allí, por fin nos dieron las llaves y empezamos realmente el viaje. Ya teníamos ganas.

Los conductores oficiales íbamos a ser Heber y yo, que iríamos alternando la conducción. Ninguno habíamos conducido nunca una y la verdad es que al principio impone bastante, el volumen que mueves es muy grande y hay que tener cuidado con las frenadas y al coger las curvas, especialmente. A nuestro favor, una vez que pasásemos la parte de Reikiavik, la circulación por la R1 es bastante sencilla, porque no hay demasiado tráfico. Heber se animó a comenzar él, yo acepté gustoso.

Tras hacer una breve parada en un supermercado Bonus por el que pasamos, para comprar algunas cosas básicas que no habíamos podido llevar en nuestra maleta (leche, huevos, salchichas…), pusimos rumbo a la primera parada del viaje (Thingvellir) del que nos separaban 1h 15minutos.

El día estaba completamente nublado, la temperatura era suave, pero la luz no acompañaba mucho. Llegamos al parking y nuestra primera sorpresa fue que aun estacionando en un lateral de la carretera, sobre la tierra, tuvimos que pagar (4,14€). Vimos a un hombre que se iba paseando por todos los vehículos comprobando que hubieran pagado el ticket.

La parada mereció la pena, aunque la falla en sí, me la esperaba algo más impresionante. Dimos una buena vuelta por la zona, fuimos a ver la que sería la primera cascada del viaje (Öxarárfoss), nos comimos un sándwich con lo que llevábamos en las mochilas, presenciamos una boda local que se estaba celebrando en una pequeña Iglesia cercana y nos acercamos hasta la fisura de Silfra. Esto último me dejó algo más indiferente. También es verdad que con la luz que había, no era el mejor día para apreciar el agua cristalina.

ThingvellirThingvellir

Tras estar fácilmente dos horas por la zona, retomamos la ruta, ya eran las 16:45 y todavía teníamos varias paradas previstas para el día de hoy. Al ser Junio, las horas de luz no iban a suponer un problema porque a las 00:00h seguía habiendo tanta luz como a las 20:00h de un día de verano, eso era un puntazo, porque no tenías la preocupación de que oscureciese y hubiese que conducir de noche con la caravana.

La cascada Bruarfoss, debía de haber sido el siguiente alto en el camino, de ella nos separaban 45 minutos, pero a mitad de camino se nos encendió una luz en el salpicadero de la caravana. Paramos la autocaravana en el primer merendero que vimos, temiendo que igual hubiese que llevarla de vuelta a Keflavik para que nos diesen otra, escribimos a la compañía de alquiler a través del móvil/GPS que nos habían prestado. Mientras tanto, leyendo el libro de instrucciones, vimos que era algún problema de los gases de escape, que no era nada grave para el motor, y desde “Touring Cars” nos dijeron que dejaban constancia de la incidencia y que podíamos continuar. Con esta historia perdimos un rato, y entre el cansancio que llevábamos (apenas habíamos dormido 3 horas y mal descansadas en el avión), que no teníamos del todo claro cómo había que llegar hasta la cascada y la hora que era, decidimos pasar de largo de Bruarfoss (bastante a mi pesar) y fuimos a ver Geysir (a 10-15 minutos de Bruarfoss).

Sobre las 18:45h aparcamos la autocaravana en un parking (salvo en Thingvellir, no tuvimos que pagar en ningún parking más). Estuvimos una hora recorriendo la zona, el olor no es muy agradable (característico huevo podrido debido al azufre), pero resulta asombroso ver como la tierra expulsa chorros de agua, unas veces más alto y otras más bajo, con un buen estruendo previo y en intervalos de unos 5 minutos aproximadamente. Increíble lugar, digno de visitar.

Geysir Geysir

Ya sólo nos quedaba la cascada Gullfoss, una de las más emblemáticas de Islandia y la primera gran cascada que íbamos a ver. Sólo teníamos que recorrer 10km para llegar hasta allí.

Sobre las 20:15h aparcamos la autocaravana en el parking que hay más abajo, nos pusimos unos chubasqueros para protegernos del agua (andaba aire y debido a la virulencia con la que cae el agua, hay mucha agua en suspensión que hace que te mojes entero). Fuimos aproximándonos hasta el mirador más próximo que hay de la cascada y poco a poco nos fuimos quedando alucinados con la fuerza y el caudal del agua.

GulfossDurante el siglo pasado hubo un tiempo en el que se barajó la posibilidad de instalar una central hidroeléctrica aquí, afortunadamente no llegó a buen puerto esta iniciativa y por suerte hoy en día es una zona protegida.

Me imagino que debido a la hora que era, no había demasiados turistas, subimos al mirador que hay más arriba y en ambos miradores pudimos disfrutar del ruido ensordecedor en casi completa soledad. Una maravilla.

El día había sido bastante largo. Apenas habíamos dormido unas pocas horas y malamente en el avión al llegar. Habíamos pasado un largo rato en la empresa de alquiler de la autocaravanas y habíamos visitado los lugares más característicos del denominado círculo dorado. Nos encontrábamos bastante cansados y decidimos buscar un sitio dónde dormir. A estas alturas del viaje, todavía no éramos conscientes de que en Noviembre de 2015 habían prohibido acampar libremente (lo explico en el Planning del viaje). La idea inicial era haber buscado un sitio donde dormir en las proximidades del pueblo Hvammsvegur, a unos 35km, para restar kilómetros de la etapa siguiente, pero cómo decía, ya teníamos suficiente por hoy y en el mirador de arriba de Gullfoss, habíamos visto un parking bastante grande, dónde no había prácticamente nadie y nos pareció que podía ser un buen sitio para la primera noche.

parking gulfoss

Subimos la autocaravana a dicho parking, preparamos algo rápido para cenar en nuestra cocina y sobre las 22:00 ya estábamos soñando profundamente.

Día 2: Cascadas (Hjalparfoss, Haifoss, Seljalandsfoss, Gljúfrabúi y Skógafoss) (Domingo 3 Junio).

 Después de un sueño muy reparador, sobre las 08:30 nos levantamos y desayunamos. El día había vuelto a amanecer bastante nublado, aunque en este caso se empezaban a ver algunos claros. Antes de comenzar la ruta de hoy, volvimos al mirador superior de Gullfoss para verla una última vez.

Ya en marcha, fuimos por la carretera 30 hasta enlazar con la 35 que nos llevaría hasta Haifoss y por el camino pararíamos para ver Hjalparfoss. Las carreteras de dos dígitos no están mal, especialmente las del sur de la isla, la parte norte, hay tramos que están algo peor. Las que tienen tres dígitos las intentábamos evitar por la autocaravana (no suelen estar asfaltadas) y las marcadas con letras F, como ya mencioné, sólo son aptas para todoterrenos 4×4.

Al cabo de una hora (76km), cogimos el desvío que marcaba hacia la catarata Hjalparfoss, una pista de un kilómetro que sin ser una maravilla era perfectamente transitable por la autocaravana y que termina en un parking. La catarata en sí no es tan espectacular como otras que veríamos durante el viaje, de hecho no creo que merezca la pena ir hasta ella expresamente, pero si se pretende visitar Haifoss, pienso que no cuesta nada el desvío y en ese caso, puede merecer la pena.

Yo tenía muchas ganas de visitar nuestra próxima cascada, la catarata Haifoss. Durante la preparación de nuestra ruta, topé con un diario de viaje que la mencionaba y comencé a informarme. Lo que más dudas me generó fue la pista para llegar hasta ella, tras leer muchos comentarios de visitantes, concluí que desde luego con una autocaravana no sería una buena idea, pero debería haber un parking cercano a la carretera, un hostel (“Hólaskógur Hostel”). Fuimos hasta allí, en apenas 14km nos salimos de la 30 para meternos en la 332, sólo teníamos que continuar 2km hasta el mencionado hostel, antes veríamos un desvío a la izquierda por la 327, que lleva a la catarata Gjáin (me hubiera gustado poder visitarla también, pero no teníamos tiempo), continuaremos por la 332.

Al llegar al hostel, éste estaba cerrado, supongo que por no ser todavía temporada alta, no parecía abandonado, para nosotros fue mejor, porque no tuvimos ningún problema para dejar allí la caravana. Quedaban 5,7km por recorrer andando, eran las 12:05h y teníamos alrededor de una hora de paseo. Fuimos siguiendo la pista y vimos unos cuantos coches que habían ido aparcando por el “arcén” al no ver claro el camino. Es verdad que tenía un par de pasos con rocas, en los que rozar los bajos con un coche bajo, parecía probable, pero al llegar al parking vimos coches de todo tipo, depende de lo intrépido que cada uno sea. El paseo no fue especialmente bonito y supongo que mis compañeros de viaje dudaban de si iba a merecer la pena, yo confiaba en que sí.

HaifossHaifoss

Al poco de llegar, empezó a asomar el sol de entre los nubarrones, y se formó un precioso arcoíris. La visita fue un éxito aplastante. Sin duda el mejor sitio que habíamos visitado hasta ese momento en Islandia y a posteriori dentro del TOP3 del viaje. Reconozco que me sentí aliviado y muy satisfecho por la elección.

Hay un camino que te permite bajar hasta abajo y de haber ido en coche hasta el parking o de haber dispuesto de más días, lo hubiese hecho, sin duda. Pero cuando tienes 10 días para recorrer la isla y hay tantas cosas que visitar, las 3 horas que finalmente invertimos en esta visita ya eran suficientes, el tiempo es oro.

Hostel HaifossComo decía, al cabo de otra hora de paseo de vuelta y tres horas en total, llegábamos al punto de partida. Ya eran las 15:15h y decidimos comer en el parking del hostel. Sacamos nuestra mesa y bajo un agradable sol, comimos muy agusto.

Ya en ruta, nuestro siguiente objetivo era Seljalandsfoss y Gljúfrabúi. Decidimos volver sobre la 32 en lugar de por la 26 (leí que la 32 era mejor carretera), hasta salir nuevamente a la R1. Antes, rellenamos el depósito de agua de la autocaravana en una gasolinera por la que pasamos y un descuido hizo que nos dejásemos olvidado el tapón del orificio por donde se rellena el agua, vaya cagada. Al devolver la autocaravana lo pagaríamos bastante caro, que despiste.

Después de 118km y 1,5h de ruta, llegamos a nuestro destino. Al lado de la catarata Seljalandsfoss había un parking de pago, pero continuamos 500 metros más adelante hasta un camping y estacionamos en un parking que tienen fuera. El reloj marcaba las 19:10h.

Seljandosfoss

SeljalandsfossSeljalandsfoss

SeljandosfossPrimero fuimos a ver Seljalandsfoss. Ésta cascada se caracteriza por poder pasar por detrás de ella y poder ver el paisaje a través a la cortina de agua que se genera. Eso sí, conviene pertrecharse de unos chubasqueros porque de lo contrario acabareis empapados.

El paraje me pareció espectacular. Por fin empecé a ver esos verdes intensos que yo había visto en fotos, que hasta el momento no había encontrado y que yo tenía tantas de ganas de ver. Desde que habíamos salido de Keflavik, el color de paisaje predominante era el amarillo y negro. El negro volcánico y el amarillo típico de la hierba quemada por la nieve. Imagino que de haber ido en Agosto el paisaje hubiera sido más verde.

Seljalandsfoss nos gustó mucho y volvimos a la autocaravana a ponernos las chancletas para poder meternos por la grieta que permite llegar hasta Gljúfrabúi.

Tras meter los pies en un agua helada, avanzas 10 metros y llegas a una zona dónde no te mojas. La cascada es pequeña pero tiene su encanto. Aquí el chubasquero también es un buen aliado.

De ahí pusimos rumbo al que sería nuestro último destino y última cascada del día, Skógafoss. Teníamos 30km y ya eran las 20:10h. Se llega continuando por la R1 y cogiendo un desvío que lo indica, no tiene pérdida.

Al llegar allí dejamos la autocaravana en un parking, al lado de un camping, nosotros pensábamos que ahí podríamos dormir y que eso no se consideraba camping, por lo que no tendríamos que pagar, sin embargo a la mañana siguiente se acercó una chica y nos cobró. Que ilusos somos.

La cascada me cautivó, alta, ancha y rodeada de verde. Además la luz que había resultaba muy favorecedora y no había apenas gente en ese momento.

SkogafossSkógafoss

Subimos las escaleras contiguas que permiten llegar hasta arriba, son unas cuantas. Desde allí también había unas vistas espectaculares y hay un paseo que permite ir remontando el curso del río, leí que era una buena opción, pero nuevamente andábamos sin tiempo. Dedicamos el tiempo a observar el sol de media noche…

SkógafossSkógafoss

Regresamos a la autocaravana y vimos que el camping tenía un sistema de duchas que funcionaban con unas fichas, compramos 3. Dos se ducharían en la ducha de la autocaravana y los demás en el camping. Cada ficha costaba 5€. Mientras tanto fuimos haciendo una sopa caliente para cenar, ya eran las 21:30, la temperatura era fresca y había bastante humedad, por lo que la sensación térmica era fría.

Así terminaba el día de las cascadas, habíamos visto cinco pero cada una aporta o te sugiere algo diferente. Definitivamente nos había gustado mucho el día de hoy y estábamos bastante satisfechos con este inicio de viaje. No nos estaba dando tiempo a ver tantas cosas como teníamos previsto. Hoy por ejemplo queríamos habernos acercado a ver la lengua del glaciar Sólheimajökull y también teníamos como posibles visitas la aldea de Keldur y el avión estrellado, pero las horas se nos estaban pasando volando. Tampoco nos importaba, habíamos visto lo fundamental.

Día 3: Playas negras de Vik, Fjaðrárgljúfur y la cascada de basalto (Lunes 4 Junio)

 Nuevamente sobre las 08:00-08:30 nos levantamos expectantes ante el nuevo día que se avecinaba.

Mientras desayunábamos, como ya mencioné, se nos acercó la chica del camping y nos cobró por haber pasado la noche en aquel parking. Costó 61,09€ (12,21€ persona). Me pareció algo caro, por el uso que habíamos hecho. Aparcar nuestra autocaravana en un parking y lo justo usar el baño, porque las duchas había que pagar independientemente de que fueras usuario del camping o no.

SólheimajökullLo primero que hicimos fue acercarnos a ver la lengua del glaciar Sólheimajökull que ayer no habíamos tenido tiempo. Nunca había visto un glaciar y aunque al día siguiente teníamos contratado un tour por el glaciar Vatnajökull, sólo habia 12km desde Skogafoss hasta él y nos venía de camino. A las 10:15h llegamos al parking del glaciar.

Allí vimos un grupo de gente preparándose con sus crampones y piolets para hacer un trekking. En ambos glaciares hay empresas que ofrecen tours de diversas dificultades.

Para mí, mereció la pena la parada. Caminamos hasta el glaciar, unos cientos de metros desde el parking hasta la parte más próxima, hicimos unas fotos y volvimos a la autocaravana. En menos de una hora estábamos otra vez en ruta, camino de las playas negras de Vik.

A las 11:35h aparcamos en un parking que habia entre las dos playas (Kirkjufjara y Reynisfjara), no fuimos hasta el parking superior donde el faro Dyrhólaey porque habia muchos coches y con la autocaravana no nos pareció desde lo lejos que fuese la mejor pista.

Kirkjufjara y Reynisfjara

La verdad es que el mirador me gustó, si te acercabas a un extremo podías intuir el arco de Dyrhólaey y ver la playa de Kirkjufjara, mientras que si te asomabas por el otro, se veía la playa Reynisfjara. Me pareció algo espectacular, nunca habia estado en una playa negra y me encantó.

Después fuimos al parking de la playa Reynisfjara, para ver desde cerca la famosa formación rocosa y los trolls.

Playa negra de Vik

Dimos un paseo y sobre las 13:40 fuimos hacia el pueblo de Vík í Mýrdal. Allí queríamos hacer algo de compra en el supermercado, sobre todo productos frescos para complementar todo lo que habíamos llevado en nuestra maleta. Hicimos la compra y aprovechamos para comer allí en una discreta zona del pueblo.

Nuestra próxima parada estaba a 68,6km (53min), el cañón Fjaðrárgljúfur. Para llegar hasta él, habia que seguir la R1 y coger el desvío por la 206. Una vez en el desvío, el parking está a 3,2km. Se trata de una pista que si bien no está en mal estado, tiene bastante grava suelta y no la condujimos demasiado cómodos. En coche sin problema, en autocaravana también se puede hacer pero con algo más de cuidado, esa sensación nos dió.

En cualquier caso, eran sobre las 17:15 cuando llegamos y las imágenes que habia visto de este cañón hacia que tuviera bastante interés en verlo. Para ver lo principal el paseo es bastante corto y la verdad es que el cañón no nos dejó indiferentes, pero también es cierto que ese verde intenso que yo tenía en mente, todavía estaba algo amarillento (eso me decepcionó un poco). Sin embargo, y aun con todo me gustó mucho y creo que a mis compañeros de viaje, que iban a ciegas, les sorprendió todavía más.

Para nosotros ésta debería de ser una de las paradas obligatorias y me llamó la atención que preparando el viaje, no parecía un sitio muy visitado por la gente.

Cañón FjaðrárgljúfurCañón Fjaðrárgljúfur

El depósito de gasolina empezaba a estar algo bajo (nos quedaba un cuarto más o menos), así que paramos a repostar en el siguiente pueblo (10km). Con el alquiler de la autocaravana nos habían dado un llavero que lo pasabas por las máquinas de pago de las gasolineras OB y te hacían un pequeño descuento. La gasolina estaba carísima (1,88€/litro) (el diésel y el gasoil estaban muy parejos de precio). Nosotros no tuvimos que cambiar moneda en todo el viaje, nos habían dicho que allí todo se podía pagar con tarjeta y eso es lo que hicimos (pagamos 95,63€). Las gasolineras suelen ser de autoservicio. Ésta en concreto no había más que un par de surtidores y sendas máquinas para pagar.

Con el depósito lleno, teníamos 68,4km por delante (51min) hasta nuestro destino de hoy, Skaftafell. Durante gran parte del trayecto, el paisaje es bastante curioso. La carretera va entre un “mar” de roca volcánica, fruto de una gran erupción que se produjo en un volcán cercano y que asoló toda esa zona. Al mismo tiempo, a lo lejos ya se empezaba a ver el enorme glaciar Vatnajökull (el segundo más grande de Europa). Los paisajes de este país son así, llenos de contrastes.

Sobre las 19:00h, llegamos a Skaftafell, queríamos visitar la cascada Svartifoss y dormir por la zona porque al día siguiente teníamos contratada una excursión por el glaciar. Al llegar localizamos la garita de la empresa y empezamos a ver que todos los parkings que había por la zona tenían un cartel que prohibía expresamente dormir en ellos en autocaravana (ya nos habíamos fijado que era una señal que estaba en casi todos los merenderos o parkings que pasábamos y entonces miramos en internet y nos enteramos de que la acampada libre se había prohibido en Noviembre de 2015). Vaya faena, parte del motivo de alquilar una autocaravana era ahorrar costes pudiendo dormir gratis en ella en cualquier sitio.

Por lo tanto y viendo que por la zona no había mejores opciones, entramos al camping aparcamos y nos fuimos a ver la cascada. Para llegar hasta ella había un paseo de unos 40min bastante sencillo. Por el camino había indicaciones para otras posibles rutas (por si se dispone de tiempo).

Svartifoss MIXSvartifoss

La cascada esta bien, esas formaciones de basalto la hacen diferente a todas las demás. Éstas se produjeron debido al enfriamiento progresivo y lento de unas coladas de lava.

Regresamos al camping y ya eran las 21:30h. Nos dimos una ducha, y comenzamos a preparar la cena. Mientras tanto fue pasando una señora por el camping cobrando la tarifa estipulada, en nuestro caso fue de 74,88€ (14,98€ persona). El camping no estaba mal.

Así dimos por concluido el tercer día y de nuevo muy satisfechos.

Día 4: Glaciar Vatnajökull y laguna Jökulsárlón (Martes 5 Junio).

Sobre las 08:00h nos levantamos y desayunamos. A las 09:20 teníamos contratado un trekking por el glaciar de 5,5h de duración con la empresa Arctic Adventures, que habíamos reservado dos semanas antes por el precio de 132€/persona. El día había amanecido bastante nublado y fresco, incluso amenazaba con lluvia.

Cuando reservamos el trekking, había uno de 3,5h y otro de 5,5h de duración. Estuve leyendo comentarios y la mayoría coincidían que el de 3,5h de duración se quedaba algo corto y el de 5,5h tampoco era tan duro físicamente como pudiera parecer. Convencí a mis amig@s de que todos eran perfectamente capaces de hacer el de 5,5h de duración. Hay que tener en cuenta que en ese tiempo se contempla la aproximación al glaciar desde donde te dejan con el autobús, las típicas instrucciones de cómo usar piolets, crampones, poner los arneses, etc. Y el regreso de nuevo hasta el autobús, por lo que el tiempo efectivo de estar por el glaciar se reduce sensiblemente. Desde mi punto de vista no había duda y finalmente fue todo un acierto.

A las 09:00h fuimos a la garita de la empresa, nos dieron unos papeles para firmar y el equipo (piolets, crampones, arnés y casco). Olaia tenia botas hasta el tobillo y le obligaron a alquilar unas altas (8,15€). Después nos montaron a todos en unos autobuses y nos llevaron hasta un punto, a unos 800m de una de las lenguas del glaciar. Allí nos repartieron en grupos y nos asignaron un monitor. Nosotros éramos 12 y nuestra monitora era una chica Australiana muy maja pero a la que nos costaba entenderle su acento algunas veces.

Llegamos caminando hasta la base del glaciar, nos dio las instrucciones básicas de seguridad y poco a poco fuimos subiendo por el hielo.

Glaciar Vatnajökull

Algo que no me convenció es que la monitora sacó un pico y en los tramos que eran cuesta arriba, iba golpeando el hielo, haciendo pequeños escalones para facilitarnos caminar. Desde mi punto de vista, era innecesario.

Fuimos subiendo poco a poco por la lengua del glaciar y llegamos hasta zonas donde se apreciaba hielo más limpio con tonos azulados, espectacular.

Glaciar Vatnajökull

Durante la subida las nubes estaban bastante bajas y apenas nos dejaban ver el paisaje, pero cuando subimos un trecho, nos dieron algo de tregua y nos permitieron apreciar una mayor extensión del glaciar que nos rodeaba. Nuca había estado en un glaciar y me pareció una experiencia muy buena. Poco a poco fuimos bajando y regresando a donde nos había dejado el autobús. Al final todos concluimos que había sido un acierto escoger el trekking de 5,5h incluso hubiéramos preferido que durase algo más, se nos hizo corto.

Al regresar al camping nos preparamos unos espaguetis para comer, nos dimos otra ducha mientras tanto y enfilamos la que sería la siguiente parada, la laguna Jökulsárlón, 57km (50min). Las nubes se habían marchado y por la tarde lucía un sol espectacular. Yo quería haber parado antes en otra laguna más pequeña Breiðárlón, que está poco antes, porque según había leído había mucha menos gente y merecía la pena, pero se me pasó y cuando me di cuenta, ya estábamos a 100m de Jökulsárlón.

Cruzamos el puente para aparcar en el parking que hay justo después y la imagen que vimos desde el puente nos dejó a todos sin palabras. Un montón de icebergs de tamaños variados flotando sobre una laguna enorme, al fondo el glaciar y el sol que incidía sobre todo esto, provocando destellos y reflejos espectaculares.

Laguna de Jökulsárlón

Poco antes de las 18h, aparcamos la autocaravana y disfrutamos durante dos horas de esta maravilla de lugar. También nos acercamos a la playa que hay enfrente (“Diamond Beach”) donde los cascotes de los icebergs que van saliendo a mar abierto, se van quedando varados en la orilla y derritiendo poco a poco.

Existe la posibilidad de contratar un paseo en barco anfibio por dentro de la laguna, que quizás pueda merecer la pena, pero habíamos decidido dejarlo a la improvisación y cuando llegamos ya no quedaban plazas. Tampoco nos importó demasiado

Laguna de Jökulsárlón

Este sitió nos cautivó a todos, nos pareció increíble. Estoy seguro que el sol hizo que todo cobrará una magnitud mayor. No será lo mismo verlo nublado y con una luz tenue.

Diamond Beach

Sin duda, esté iba a ser el mejor sitio que íbamos a visitar en Islandia, había puesto muy alto el listón y a la postre así fue (TOP1), todos coincidimos.

Llegaba el turno de conocer las famosas aguas termales, fruto de la cantidad de energía geotérmica que hay. Un conocido nos recomendó visitar las pozas de Hoffel, unas pequeñas pozas calientes y gratuitas.

Antes queríamos rellenar el depósito de agua de la caravana y buscamos la gasolinera más cercana. Ésta se encontraba un poco más delante de Hoffel en el pueblo de Höfn, 79,2km (1h 6min). Después retrocedimos sobre nuestros pasos y fuimos a Hoffel, 19km (17min). No fue una buena idea. Al llegar allí, habían convertido las pozas en un lugar de pago y nos dijeron que ya habían cerrado y que no podíamos entrar. Nuestro gozo en un pozo.

Decidimos buscar un lugar donde dormir, ya eran las 21:30h y de camino a Höfn habíamos visto una gasolinera cerrada y pensamos que detrás del edificio (quedaba bastante oculta respecto a la carretera) podríamos aparcar y dormir ahí.

Nos pusimos a cocinar la cena y de repente paró un coche y alguien nos tocó a la puerta. Se trataba de una mujer que nos dijo que ahí no podíamos quedarnos y que nos fuésemos a un camping, le dijimos que nos dejase terminar de cocina y que después de cenar nos marcharíamos.

Eso hicimos y después de cenar, buscamos otro lugar donde dormir. Finalmente sobre las 00:00h acabamos en un camping bastante cutre, un parking de tierra y un par de casetas de obra como baños (“Viking café”). Al menos era más barato que los de días previos (37,55€; 7,51€/persona).

Este sería nuestro último día por el Sur de Islandia. Al día siguiente tras un paso fugaz por los fiordos del Este, llegaríamos a la zona Norte.

Día 5: Transición Sur- Norte (Cascada Dettifoss) (Miércoles 6 Junio).

 

Este día madrugamos bastante porque teníamos por delante muchos kilómetros para llegar hasta Mývatn iba ser un largo día de transición.

Decidimos modificar el planning inicial por varios motivos. Por un lado vimos las previsiones de tiempo y durante este día y el siguiente, éstas vaticinaban dos días muy soleados y luego vendrían las lluvias. Además después de que en la empresa de alquiler de la caravana nos prohibieran circular por la 862 más allá de Dettifoss, ya teníamos claro que Hljóðaklettar, Rauðhólar y Ásbyrgi no nos quedaban nada a mano para vistarlos. Por eso, decidimos que durante los dos próximos días condensaríamos todo lo que queríamos ver en la zona Noreste de la isla. Y eso implicaba que algunas de las cosas que teníamos contempladas visitar por los fiordos, íbamos a pasarlas por alto (están explicadas en el apartado de Planning inicial).

A las 07:30h ya estábamos en ruta. Hicimos una breve parada para estirar un poco las piernas y disfrutar de las bonitas vistas que nos ofrecen estos fiordos.

Fiordos del Este

Al cabo de 204km (2h 45min) llegamos a Stöðvarfjörður y aprovechamos para rellenar el depósito de gasolina (77,58€). La siguiente parada sería el pueblo Egilsstaðir a 49,8km (40min), dónde queríamos hacer algo de compra en el supermercado Bonus que hay.

Salimos de Egilsstaðir y 23,3km (19min) después topamos con un merendero bastante óptimo y viendo la hora que era 13:15h optamos por parar y comer ahí mismo. Todavía nos quedaban 136Km (1,5h) hasta Dettifoss.

Camino a Dettifoss, recordar que nosotros fuimos por la 862 en lugar de la 864. Yo había leído que la primera pista estaba en mejor estado para la autocaravana que la segunda. Por otro lado, algo que me llamó la atención fue que durante los últimos 100km, el paisaje que nos había acompañado era muy inhóspito, como si nos hubiesen soltado en la luna y estuviésemos conduciendo por allí, además de no ver ningún signo de civilización. Sobre las 17:10h llegamos al parking de Dettifoss.

Primero fuimos a ver Selfoss. Hay un breve paseo de entorno a 1km y después Dettifoss. No dábamos crédito en cómo dentro de aquel páramo volcánico, se escondiese semejante caudal de agua. Bestial. Nos intentamos acercar al mirador más próximo de Dettifoss y nos calamos enteros con la nube de agua en suspensión que generaba la cascada. No cogimos los chubasqueros en esta ocasión, que fallo.

Selfoss y Dettifoss

Las cascadas nos gustaron bastante, especialmente Dettifoss. Y la tercera cascada que también se puede visitar Hafragilsfoss, no la visitamos porque nos habíamos mojado mucho y preferimos ir a la caravana a ponernos ropa seca. Además ya teníamos ganas de quitarnos la espinita calvada y al fin visitar unos baños termales islandeses.

Una hora después de haber llegado al parking, salíamos de él rumbo a los baños Mývatn Nature Baths que se encontraban a 44,7km (34min). Llegamos allí, pagamos la entrada más sencilla y barata que había (38,57€/pers) y al fin nos zambullimos en estas famosas aguas termales.

Durante dos horas estuvimos relajándonos y descansando del que había sido el día más largo en cuanto horas de carretera del viaje.

Después, mucho más relajados. Buscamos un camping por la zona del lago y acabamos en Hlíð Ferðaþjónustas. El camping estaba bastante bien y ofrecida una fosa donde vaciar las aguas negras de la autocaravana. Además tenía un porche con una mosquitera por todo su perímetro que permita estar al aire libre sin que los molestos insectos de este lago perturben tu paz. Nos costó 81,35€ (16,27€/pers). El más caro de los que estuvimos.

Habíamos leído que debido a las condiciones del lago, la cantidad de insectos que hay es apabullante. Yo no me imaginaba hasta qué punto esto era cierto. No pican, pero en cuestión de segundos tienes un ciento de insectos revoloteando alrededor de tu cara, resulta muy molesto. Al día siguiente los sufriríamos.

Cenamos algo dentro de nuestra autocaravana y a dormir. Que el día había sido intenso.

Día 6: Lago Mývatn y avistamiento de ballenas en Húsavík (Jueves 7 Junio).

Nos levantamos a las 08:00h, desyunamos, vacíamos las aguas negras de la autocaravana y fuimos hacia la primera parada del día los campos de lava del volcán Krafla 15,3km (17min).

El día habia amanecido sin una nube, tal y como los pronosticos habian anunciado y con una temperatura bastante agradable. Durante la mañana queríamos ver todos los puntos de interés del lago Mývatn, para por la tarde llegar hasta Húsavik y contratar un tour para ver ballenas.

Dicho tour no lo llevábamos contratado con antelación porque habíamos leído que dependiendo de las condiciones del mar, podía suceder que se suspendiesen y no saliesen los barcos. Así que habíamos decidido contratarlo sobre la marcha sin fijarlo en un día concreto. Fue un acierto, porque el día escogido, fue inmejorable para navegar.

Dimos un paseo por los campos de lava y la verdad es que supone un paisaje muy diferente a lo que yo había visto antes de venir a Islandia y permite hacerte una idea de lo devastadora que pueda llegar a ser una erupción volcánica viendo la extensión que abarca.

Los insectos, como ya he mencionado, resultaban bastante molestos y nos enrollábamos cualquier prenda que tuvimos a mano, sobre la cabeza. Además las gafas de sol fueron muy útiles porque también evitaban que se metieran en los ojos.

Después nos acercamos a las solfataras de Hverir, a escasos 8km. Unas aberturas por las que salen gases sulfurosos y se puede apreciar pozos con lodo borboteando.

Solforatas de Hverir

Este lugar me sorprendió gratamente. No es muy grande, se ve relativamente rápido.

La siguiente parada fue la cueva de Grjótagjá, una pequeña cueva con agua azulada muy caliente, famosa por salir en la serie juego de tronos.

Después fuimos al cráter Hverfjall y subimos hasta arriba. Un cráter de un diámetro considerable y desde donde también se pueden disfrutar de una buenas vistas de todo el lago. Bastante recomendable. Tanto la cueva como el cráter.

Cueva de Grjótagjá y cráter Hverfjall

Así sin darnos cuenta, ya eran la 13:00h y el tiempo por el lago se nos agotaba. Seguramente lo más recomendable pueda ser dedicarle un día completo de forma más tranquila, pero si queríamos ver ballenas, debíamos ir despidiéndonos.

Para terminar, hicimos una parada en Skútustaðagígar, un mirador desde donde se pueden ver muy bien los llamados pseudocráteres.

Pseudocráteres Skútustaðagígar

Quizás fuese casualidad, pero durante esta visita, el acoso de los insectos fue salvaje. Nos dimos media vuelta antes de lo previsto porque nos estaba resultando demasiado molesto. Precisamente, nos cruzamos con otro turista que llevaba un gorro como de apicultor para solventar este problema.

Ya en la caravana pusimos rumbo a Húsavik y esperamos a estar lo suficientemente lejos del lago para parar y cocinar algo para comer.

Sobre las 16:00h llegamos a Húsavik y fuimos al puerto para ver si contratábamos la excursión. Finalmente por 84,28€/persona contratamos una que empezaba a las 16:45h. El tiempo era inmejorable, cielo despejado, sol y temperatura muy agradable para ser el norte de Islandia (cercana a los 16ºC, aproximadamente).

Nos habían comentado que subidos a bordo y ya en el mar, con las rachas de viento frío la sensación térmica sería fría. Volvimos a la autocaravana, nos pusimos ropa abrigada y volvimos al puerto, listos para embarcar. El guía de la excursión, que resultó ser un chico de Ceuta, conforme subíamos al barco, nos iba dando a cada pasajero un buzo muy abrigado. Finalmente con tanta ropa pasamos incluso algo de calor.

La excursión duró alrededor de 3h. Nos adentramos en la bahía y las vistas eran espectaculares, montañas nevadas al fondo y montones de delfines, aves y los primeros frailecillos del viaje.

Había tres o cuatro ballenas rondando la zona aunque no se dejaron ver demasiado. Subían a la superficie pero apenas asomaban el lomo y una de ellas la cola. Se trataban de ballenas Minke y Jorobadas.

Hasta entonces, Olaia y yo sólo habíamos visto una vez ballenas y de forma fortuita en Costa Rica, cuatro años atrás. Íbamos en una lancha de camino al parque nacional de Corcovado cuando topamos con una ballena y su cría, con tal suerte que la cría saltó hacia arriba y la pudimos ver muy bien desde muy cerca. Nos gustó mucho, a Olaia especialmente, por lo que teníamos bastantes ganas de esta excursión.

Al regresar al puerto, nos dieron un chocolate caliente a todos los pasajeros y terminamos satisfechos con la excursión. Quizás nos hubiera gustado que se dejasen ver algo más las ballenas, pero había merecido la pena.

Ya en tierra firme antes de cenar decidimos coger algunas cervezas que teníamos en la caravana y sentarnos en unos bancos desde donde se veía el mar a disfrutar de las vistas y el resol. Y entonces tuvimos una de las anécdotas curiosas del viaje.

Estando sentados, vimos aparecer un chico joven con una bici y se puso a intentar cambiar la cámara de la rueda cerca nuestra. Al cabo de un rato y viendo la poca pericia que aparentaba, me acerqué a ver si quería que le ayudase. Resultó ser un joven Ruso que estaba dando la vuelta a la isla en bici, con el presupuesto más ajustado que os podáis imaginar, dormía en una pequeña tienda de campaña que llevaba en las alforjas de la bici, se aseaba en los ríos y se preparaba las comida con un pequeño camping gas. Su problema era que se le había desgastado completamente la cubierta de la bici, necesitaba una nueva y en todo el pueblo no vendían. Le comentamos que a 1,5h de camino en coche, se encontraba la ciudad de Akureyri, la más grande de la parte norte y que viendo su precaria situación si quería al día siguiente que pasaríamos por allí, le podíamos acercar con la autocaravana. Él aceptó gustoso. Y quedamos en ese mismo punto al día siguiente a las 09:00h.

Nosotros nos fuimos a buscar un sitio dónde dormir. Dando vueltas por el pueblo, topamos con un parking dónde parecía que se permitía pernoctar a las autocaravanas así que muy contentos aparcamos allí, cenamos, nos duchamos y dormimos tranquilos de que nadie viniese a decirnos nada.

El día había sido bastante completo, habíamos concentrado bastantes cosas para aprovechar la ventana de buen tiempo anunciada. Al parecer se aproximaban lluvias. Hasta el momento habíamos tenido mucha suerte con el tiempo.

Día 7: Fiordos del Norte (Viernes 8 Junio).

A las 09:00 estábamos en el punto acordado con el joven Ruso (nos dijo que se llamaba Paul), aprovechamos para rellenar el depósito de gasolina (70,42€) y partimos rumbo a Goðafoss, quizás la última cascada de las consideradas emblemáticas de Islandia.

Durante el trayecto hasta la cascada, unos 45min, aprovechamos para charlar un poco con nuestro nuevo huésped en la autocaravana, lástima que no hablaba demasiado bien el inglés y resultaba complicado. Nos contó que su idea era recorrer la isla en bici para luego coger un avión y seguir recorriendo Europa, quizás Italia. Resultó un tipo muy curioso que ya se había recorrido gran parte del norte de Europa haciendo autostop.

Sobre las 09:45 llegamos a Goðafoss. No fue la cascada que más me gustó de todas las que vimos, me había imaginado algo más, pero en cualquier caso merece la pena visitarla si se pasa por la zona. Ya sabemos que para gustos colores.

Después fuimos hasta Akureyri dónde dejamos al Ruso Paul cerca de una tienda de bicis y nosotros buscamos el supermercado Bonus para hacer algo de compra para la parte final del viaje.

Ya eran cerca de las doce del mediodía y habíamos decidido recorrer el siguiente fiordo y aprovechar para visitar algunos de los pueblos pesqueros de la costa este. La primera parada a poco más de 30min, fue Hauganes, un pueblo muy pequeño con una curiosa terraza de bar alojada en un barco. Vimos que desde allí también salían barcos para avistar ballenas.

La siguiente parada no la teníamos clara. Sólo sabíamos que pararíamos en el pueblo de Hofsós de la parte Oeste del fiordo para relajarnos en una de estas piscinas climatizadas al aire libre. Finalmente pasamos el pueblo de Dalvik de largo, empezábamos a tener hambre, ya eran cerca de la 13:00h.

Fiordos del Norte

Atravesamos varios túneles en la parte norte, algunos muy estrechos con apeaderos a los lados cada ciertos metros. Precisamente después de unos de estos túneles, vimos un merendero bastante bonito. Era como un pequeño valle entre dos túneles y decidimos parar ahí para comer.

Comimos plácidamente y sobre las 15:00h remprendimos la marcha. Teníamos una hora hasta Hofsós.

La carretera no estaba asfaltada en algunos tramos, pero era muy transitable y durante el recorrido el paisaje nos gustó mucho.

Sobre las 16:15h llegamos a Hofsós, el tiempo no invitaba mucho a bañarse, la verdad. Hacía mucho viento y la sensación térmica era heladora, pero llevábamos todo el día hablando del baño que nos íbamos a dar y no era el momento de retractarse.

Hofsós

El coste era de 7,25€ persona. Tenías acceso a la piscina que se ve en la foto que estaba a unos 32ºC aproximadamente y al lado había una poza más pequeña que estaba a unos 37-38ºC. Además de luego poder darnos una ducha, porque el depósito de la autocaravana no daba para que nos duchásemos los cinco y viendo lo despoblado que estaba este fiordo, no teníamos pensado dormir en camping.

El sitió nos gustó un montón, la vistas desde la piscina eran increíbles y nos relajamos mucho viendo el mar desde esas aguas tan calientes. No había demasiada gente y por el precio que costaba, nos pareció un acierto total.

Al cabo de algo más de dos horas, volvimos a la autocaravana, duchados, contentos y relajados.

El reloj marcaba las 18:45 y fuimos hacia Glaumbaer, el pueblo con casas con césped en los tejados. Cogimos mal un desvío y sobre las 19:45 llegamos allí.

GlaumbaerGlaumbaer

Estuvimos solos dando una vuelta por las casas y por este curioso lugar. Recomiendo hacer una breve parada en él si se recorre la parte norte de la isla.

Ya eran las 20:15 y decidimos buscar un sitio dónde dormir, enlazamos con la R1 y 31km más adelante vimos un apeadero bastante grande en la carretera. Nos pareció un buen sitio dónde confiábamos que nadie viniese a echarnos de allí. No se veía civilización y tampoco había mucha circulación. Además también había otra furgoneta parada con el mismo propósito que nosotros.

Día 8: Hvítserkur, Grábrók y Península Snaefellness (Sábado 9 Junio).

Amanecimos como de costumbre sobre las 08:00-08:30h. Durante la noche no tuvimos ningún sobresalto, nadie nos dijo nada por dormir allí.

Lo primero que hicimos fue repostar en una gasolinera que vimos de camino en el pueblo de Blönduósbær (68,52€), además de rellenar el depósito de agua de la caravana.

HivisterkurNuestra primera visita del día iba ser el famoso “rinoceronte” (Hvítserkur). A 36km de dónde nos encontrábamos continuando por la R1, había que coger un desvío (716), para después seguir la 717 y finalmente la 711. Desde el desvío solamente había 26km, pero nuestra sorpresa fue al descubrir que se trataba de una pista sin asfaltar nada cómoda para recorrer con la autocaravana, bastantes baches, estrecha… Nos costó alrededor de 45-50min recorrerla.

Para el tiempo que invertimos en llegar hasta él, no creo que merezca tanto la pena. Ya sabíamos que solo era una piedra con forma de rinoceronte en la orilla del mar, pero mis sensaciones al volver a la autocaravana fueron algo decepcionantes. El paisaje estaba bien, pero no muy diferente al que habíamos estado viendo durante el día anterior recorriendo el fiordo. Personalmente, si volviese a repetir la ruta, prescindiría de esta visita.

De regreso, tras otros 45min de pista, volvimos a enlazar con la R1. Y ya en carretera, teníamos por delante una hora y cuarto hasta la siguiente parada, los cráteres de Grábrók.

GrábrókGrábrók

Aparcamos en el parking y desde allí subimos al primer cráter más cercano. Tiene unas escaleras y pasarelas de madera que hacen muy sencillo y cómodo el camino. Desde arriba se ve otro cráter similar muy próximo. Se sube y se recorre relativamente rápido, está en la misma R1, por lo que no supone desviarse, así que pienso que merece la pena una parada si se pasa por esta zona.

Volviendo a la autocaravana empezó a llover y ya eran las 14:10h, así que decidimos comer ahí mismo.

Después de comer, nos adentramos en la peninsula de Snaefellness. Las lluvias que estaban anunciando hicieron su aparición y nos estuvo lloviendo todo lo que restaba de día. Dicha lluvia y la mala visibilidad hicieron algo tortuosos los 134km (1h 45min) que nos separaban del monte Kirkjufell, nuestra próxima visita.

KirkjufellsfossLlegamos allí sobre las 17:30h, aparcamos en el parking y nos acercamos a ver las cascadas Kirkjufellsfoss. La luz era bastante tenue y cierta neblina. Una pena. El sitio me gustó mucho, pero nos estábamos mojando y no estuvimos mucho rato.

Poder disfrutar de este entorno en un día soleado tiene que ser espectacular. Hasta ahora habíamos tenido bastante suerte con el tiempo, no nos podíamos quejar. Pero la verdad es que ésta península siempre la recordaremos algo oscura.

Eran las seis de la tarde y no sabíamos muy bien qué hacer. Nos habíamos mal acostumbrado al buen tiempo y esta lluvia nos dejó algo chafados. Decidimos continuar hasta el siguiente pueblo Ólafsvík (20min), dónde pasaríamos la noche.

Allí había un camping, “Campsite Ólafsvik” (14€/persona), dónde pudimos vaciar las aguas negras de la autocaravana y como todavía era pronto nos acercamos al pueblo y nos metimos en un bar a tomar la que sería la primera y la única cerveza que tomásemos servida.

Pedimos una ronda de cervezas, al precio de 9€ cada una y nos sentamos en un rincón que tenían con unos sofás, mientras veíamos llover y observábamos a los demás cenando a las 19:30h. Nos estábamos dando cuenta que apenas habíamos interactuado con gente Islandesa. El hecho de “vivir” en nuestra autocaravana y que sea un país con tan poca densidad de población lo había propiciado.

Después de tomar la cerveza, volvimos al camping, cenamos, jugamos una partida de cartas y nos fuimos a dormir.

 

Día 9: Península Snaefellness – Keflavík (Domingo 10 Junio).

 

Este día madrugamos algo más, queríamos llegar hasta Keflavík. Así que sobre las 07:30h nos levantamos y tras desayunar fuimos hacia nuestra primera parada del día Saxhóll (21km, 20min).

Saxhóll craterSaxhóll crater

Se trata de un cráter bastante similar al de Grábrók, que habíamos visto el día anterior, no tenía mucho más. Pero al igual que aquel, no supone desviarse apenas de la carretera principal y no cuesta mucho parar a verlo.

Djúpalónssandur beachEl día estaba tristón y amenazaba lluvia como el día anterior. Poco kilómetros más adelante paramos en un mirador de Djúpalónssandur beach.

Al salir de la autocaravana hacia un viento huracanado y empezó a lloviznar. Lo justo nos acercamos hasta el mirador, lo contemplamos durante unos breves segundos y volvimos.

A continuación, reiniciamos la ruta y a escasos 7km paramos en Londrangar. Un paseo por la costa volcánica negra.

Londrangar

A pesar de la llovizna decidimos que intentaríamos dar un paseo por esa zona, de lo contrario no íbamos a ver nada.

Dimos una vuelta hasta un peñasco que hay en la costa, andaba bastante aire. Pero a pesar de todo disfrutamos de ese rato. Ya veíamos el final del viaje y queríamos apurar más si cabe estos últimos momentos.

De regreso en la autocaravana nos pusimos algo de ropa seca y fuimos con bastante ilusión hacia la playa de Ytri Tunga (a 40min). Habíamos leído que en esa playa era relativamente fácil ver focas por la costa y como amante de la naturaleza, me motivaba la idea.

Al llegar, nos pareció complicado ver algo allí. Toda la costa estaba llena de montículos con algas que parecían cabezas de focas desde lo lejos. Pero con algo de paciencia finalmente las localizamos. Había bastantes.

Ytri tungaPlaya Ytri tunga

Quisimos verlas con menos gente y más de cerca. Nos adentramos por una zona de rocas y algas y llegamos hasta una zona dónde me senté y las estuve observando durante un buen rato, tranquilamente.

Playa Ytri tunga

Sobre la una y media del mediodía retomamos el rumbo hacia Borganes, parando antes en un merendero a comer en la autocaravana. Borganes nos quedaba a una hora de camino y allí habíamos visto que había unas piscinas donde queríamos parar a bañarnos en sus aguas calientes y relajarnos, para despedir el viaje.

Las piscinas estaban bastante bien, nos costaron 7,25€ la entrada por persona y tenían una piscina grande a 30-32ºC para poder nadar, otra piscina pequeña donde desembocaban unos toboganes donde estuvimos tirándonos como niños y luego 3 pozas más pequeñas con temperaturas diferentes, 32º-35º y 38ºC respectivamente. Todas ellas al aire libre y aunque la temperatura era bastante fresca, resultaron relajantes esos cambios de temperatura.

Después de darnos una ducha, sobre las 18:00h, fuimos a rellenar el depósito de gasolina (94,64€) y hacia nuestro destino final del día, Keflavík. Por el camino, 37km después de Borganes, había un peaje para atravesar un túnel subterráneo que cruzaba una pequeña bahía, nos costó (10,48€). Después cruzamos Reikiavik por las circunvalaciones y llegamos al destino.

Llegamos cerca de las 20:00h y decidimos buscar un sitio donde pasar la última noche en la autocaravana y sin tener que pagar. Tras dar varias vueltas buscando algún discreto lugar, finalmente optamos por un polígono industrial, aparcamos y ahí nos quedamos.

Así dimos por concluida nuestra vuelta a la isla, recorriendo 2317km con un coste de 406,79€ en gasolina. Lo que supone un consumo de 9,33lit/100km (contando de media 1,88€/lit). Un consumo bastante aceptable.

Personalmente me gustó más el Sur de la isla que el Norte. Los primeros días del viaje tuvieron muchos sitios impresionantes para ver cada día. En cambio por el Norte, fueron más kilómetros para menor densidad de cosas, aunque también tenía su encanto. Si volviera atrás, quizás haría la misma vuelta a la isla pero en sentido contrario al que lo hicimos, en sentido horario. También es verdad que el tiempo durante los últimos días no acompañó, especialmente en Snaefellness. En mi opinión el viaje fue de más a menos.

Día 10: Reikiavik (Lunes 11 Junio).

Éste iba ser nuestro último día completo, al día siguiente cogeríamos temprano un avión rumbo a Madrid.

Lo primero que hicimos fue recoger y limpiar la autocaravana para devolverla en la empresa de alquiler. Fuimos hasta el sitio, que estaba bastante cerca y lo primero que hicieron fue comprobar el estado de la autocaravana bastante minuciosamente. Como era de esperar se percató del tapón del agua que habiamos perdido el segundo día y también nos sacó como falta que la cortina de plastico de la ducha se habia teñido ligeramente de rosa por el contacto con un bañador mojado. Pidió cotización sobre estos desperfectos y nos quedamos atónitos cuando nos dijo que el precio de una cortina nueva ascendia a 180€. A lo cual le dijimos que no podia ser, que era una cortina de plástico sin mucha historia. El tipo muy amable nos daba la razón en que era una barvaridad y probó a limpiarla con algun producto que ellos tenian allá. Tuvimos suerte de que con aquel producto la mancha se iba. Finalmente nos cobró 95,60€ adicionales (75,6€ el tapón y 20€ por la limpieza de la cortina).

Hay que tener mucho cuidado, porque los desperfectos se pagan muy caros. Nos dijo que si le haces una marca a la mesa sobre la que comes, el precio que te cobran por eso ronda los 800€.

Tras saldar las deudas, nos acercó al aeropuerto para que pudiésemos coger un bus que nos llevase al centro de Reikiavik. Cogimos el primer bus que pudimos (23,36€/persona, el billete) y sobre las 12:00h llegamos a Reikiavik.

El bus nos paró en el “Bus Hostel Reykjavik” y en ese hostel dejamos en una habitación que tenian como consigan nuestras mochilas.

Sacamos el móvil para situarnos en dónde estábamos y vimos que a 1,5km de distancia estaba la iglesia Hallgrímskirkja, comúnmente confundida con la catedral por su tamaño y apariencia. Fuimos hacia allí, el día volvía a estar nublado, fresco y amenazando lluvia. Vimos un poco por fuera la ilgesia y de ahí nos dirigimos hacia el mar para ver el “Sun Voyager”, una escultura curiosa creada como oda al sol. Antes de llegar paramos en alguna tienda para comprar algún imán como recuerdo.

Reikiavik

Después continuamos el paseo hasta el edificio Harpa, centro de conciertos y conferencias con una diseño arquitectónico bastante inusual. Entramos para verlo por dentro y me pareció original.

Edificio Harpa – Reikiavik

Continuamos callejando durante un buen rato, sin ningún rumbo concreto, pasando por el parlamento y la casa del gobernador, hasta que ya tuvimos hambre y nos pusimos a buscar algún sitio donde comer por un precio razonable. Dimos varias vueltas por la zona en la que nos encontrábamos, hasta que vimos un restaurante que ofrecía un menu completo (primero, segundo y postre) por 26,5€ persona. Habia sitios que ofrecian platos más baratos, pero no un menú.

La cantidades no eran muy grandes, pero me gustaron los platos.

Después de comer, seguimos callejeando un rato, volvimos hasta la iglesia Hallgrímskirkja y esta vez entramos dentro, me pareció bastante sobria. Después fuimos hacia el ayuntamiento y estuvimos viendo una maqueta con relieve de la isla que tienen en el hall. Preguntamos por los horarios de los buses para regresar a Kelfavík y decidimos que tendríamos que ir a recoger primero nuestra mochilas del hostel dónde las habiamos dejado por la mañana. Teníamos un paseo de algo más de una hora para ir y volver a pie.

Cogimos las mochilas, estuvimos un rato viendo el estanque que tienen delante del ayuntamiento y esperamos al bus a que llegase a la parada. Era un bus interurbano que llegaba hasta Keflavík. Nosotros habiamos quedado sobre las 19:30-20:00h con la dueña del apartamento para que nos diese las llaves en Keflavík y el trayecto duraba cerca de una hora, por lo que no teníamos ya mucho tiempo de sobra.

Nos montamos en el bus, cada billete nos costó 14,82€/persona y poco a poco nos ibamos despidiendo de este país. Al llegar a Keflavík, nos bajamos en la parada más cercana al apartamento y lo encontramos bastante fácil. Allí estaba el marido de la dueña esperándonos para recibirnos.

El apartamento que habíamos reservado era (“Sunset H20”, Háteigur 20, 230 Keflavík, Islandia). Con capacidad para los cinco, por un módico precio, visto lo visto, de 31,68€ persona/noche.

Era la planta baja del edificio de los dueños, donde habían habilitado dos apartamentos, uno para nosotros y el otro para otros huéspedes que llegaron más tarde.

Estaba muy bien, muy limpio y muy cuidado. Además los dueños fueron muy amables.

Día 11: Regreso a casa (Martes 12 Junio).

La dueña del apartamento nos dijo el día anterior dónde estaba la parada del autobús que nos llevaría al aeropuerto y qué horarios tenían. El trayecto era poco más de diez minutos (3,7€/persona).

Sobre las 07:05h salimos del apartamento con algo de tiempo para el bus (pasaba en 12minutos) y a las 07:30 llegamos al aeropuerto. Hicimos los pertinentes check-in y como el aeropuerto no es demasiado grande, llegamos con bastante tiempo a la puerta de embarque.

El avión salió puntual y llego según la hora prevista. Al llegar a Madrid el cambio de temperatura fue notable, hacia bastante más calor.

Fuimos a por el coche de alquiler, donde nos tomaron el pelo, porque no tenían el coche que habíamos reservado y nos querían dar un coche más pequeño donde los cinco con maletas no entrábamos.

Finalmente, trabajando al día siguiente y pensando que todavía teníamos casi 5h hasta nuestra casa, no quisimos discutir más y no nos quedó otra que pagar un suplemento por un coche algo mayor, que además lo tenían que traer de otra terminal. Me pareció bastante injusto.

Y así terminó nuestro viaje al país de hielo y fuego. Un destino muy recomendable y que además está en auge por lo que conviene ir cuanto antes, porque no me extrañaría que dentro de unos años cobren por visitar algunas de las cascadas y todavía se encarezca más. Quién sabe si volveremos, a mí se me quedó pendiente conocer el centro de la isla.

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