15 Días en Sudáfrica

Tras volver del viaje. Quiero mostrar los lugares que finalmente visitamos y dar mi opinión e impresiones sobre ellos, así como algunos consejos y recomendaciones que puedan ser de utilidad.

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Lugares visitados

Respecto al planning que programamos inicialmente nos hemos ceñido bastante a él y pienso que para un viaje de dos semanas está bastante equilibrado.

1 – Ciudad del cabo. Table Mountain, Barrio Bo Kaap, Playa Muizenberg, Camps Bay, Signal Hill, Boulders Beach, Robben Island.

2 – Península del Cabo.Reserva natural del cabo de buena esperanza.

3 – Hermanus. Pueblo con una bahía desde la que se avistan ballenas.

4 – Gansbaii.  Pequeño pueblo desde dónde salen las excursiones para ver tiburones.

5 – Reserva natural de Hoop. Una reserva natural costera, patrimonio de la humanidad. Kilómetros de playas y dunas salvajes.

6 – Mosselbay. Pueblo dónde dormimos cómo punto de aproximación hacia la parte final de la Garden Route.

7 – Wilderness. Otra playa muy larga.

8 – Knysna. Pueblo con unos miradores a la bahía que merece la pena ver.

9 – Península de Robberg. Una reserva natural que abarca toda esta pequeña península con varias rutas de trekking.

10 – Tsitsikamma. Otra reserva natural con muchas rutas de trekking de diferentes dificultades y con la posibilidad de hacer deportes de aventura.

11 – Port Elisabeth. Ciudad donde termina la Garden Route y desde dónde cogimos el avión para volver al norte del país.  

12 – Kruger. Cómo ya hemos dicho uno de los parques naturales por excelencia, que se puede recorrer con tu propio vehículo, alojándote en alguno de los muchos campamentos que hay dentro de él. Que tiene una extensión de aproximadamente dos veces Navarra y con una gran densidad de animales, entre los que se encuentran por supuesto los cinco grandes (elefantes, rinocerontes, leones, leopardos, búfalos).

14 – Blyde River Canyon. Un espectacular cañón, es el tercero más grande del Mundo con espectaculares vistas.

15 – Johannesburgo.  Habitualmente suele ser la ciudad a la que se llega en avión o desde la que se vuelve a casa. Tiene ciertos lugares de interés como el Museo del Apartheid, un monumento a Mandela o el barrio de Soweto. Si bien es cierto que aquí si conviene tener algo más de cuidado, por lo que que nos han contado, no deber ser la ciudad más segura del país.

Itinerario 19 Octubre – 4 Noviembre

Aquí os dejo el mapa interactivo:

Día 1 :Salida de Madrid (Viernes 19 Octubre)

Este día cogimos nuestro avión rumbo a Johannesburgo a las 22:25h desde Madrid (Barajas). Volamos con Etiopia Airlines e hicimos una escala en Addis Ababa (capital de Etiopia).

Aeropuerto Adis Ababa

Nosotros no queríamos facturar las mochilas porque habiendo escala el peligro de que el equipaje se extraviara era mayor y además luego teníamos que coger otro vuelo hasta Ciudad del Cabo y sin conocer lo grande que era el aeropuerto de Johannesburgo preferíamos no tener que perder tiempo esperando a que salieran los equipajes.

Nuestro equipaje venía a ser una mochila de 50litros aproximadamente cada una y una pequeña mochila de unos 10litros. Todo ello pesaba alrededor de los 12kg. Y al llegar a la ventanilla de Etiopia Airlines para hacer el Chek-in, no nos pusieron problemas en subirlas a bordo.

El avión salió puntualmente y no tengo ninguna queja. La dimensiones eran algo justas, pero como la mayoría de los aviones que he cogido para hacer vuelos largos. Todos los pasajeros tenían su típica pantalla de entretenimiento y las comidas durante el vuelo también como de costumbre, ninguna maravilla, pero comestibles.

Día 2 :Llegada a Ciudad del Cabo (Sábado 20 Octubre)

La escala en Addis Ababa (2h 30min) se hizo corta, apenas nos dio tiempo a estirar un poco las piernas buscar la puerta de embarque y entrar al siguiente avión. Al parecer el aeropuerto está en obras y la terminal a la que llegamos era bastante pequeña y como en ese momento no había demasiada gente (era el amanecer allí), resultó cómoda la escala. La escala a la vuelta fue otro cantar.

Nuestra llegada al aeropuerto de Johannesburgo fue según la hora prevista (13:05h). Me sorprendió lo rápido que nos sellaron los pasaporte y lo fácil que encontramos un cajero donde sacar algo de dinero en metálico y la compañía con la que volábamos a Ciudad del Cabo para hacer el Chek-in (Mango).

Con esta compañía, que era de bajo coste, sí que nos pusieron pegas para subir las mochilas a bordo y dos de nosotros tuvieron que facturarlas, las que eran más voluminosas y pesadas. Yo trasvasé cosas de la mochila principal a la pequeña y no tuve que facturar. Realmente no suponía tanto problema, porque ya iba a ser nuestro destino final. Pero en este tipo de viajes, como suelo llevar mochilas cómodas y no muy pesadas, prefiero llevarlas conmigo que facturarlas a riesgo de que me la pierdan y las molestias que eso supone.

En este caso, sí que se nos hizo algo larga la espera y de haberlo sabido hubiésemos comprado otro billete que salía antes, pero al organizar el viaje preferimos coger con cierto margen y lo teníamos a las 16:35h.

Al llegar a Ciudad del Cabo (18:45), cogimos un taxi al salir de la terminal, tuvimos que regatear un poco el precio con el taxista y finalmente pagamos alrededor de 15,5€ en total hasta nuestro alojamiento que estaba como a 30min.

Aeorpuerto Ciudad del Cabo

91 Loop (91 Loop Street , 8001 Ciudad del Cabo, Sudáfrica). Un albergue con buenas referencias en booking (9,0), bastante céntrico. Teníamos reservada una habitación para los 4 con baño privado, por un precio bastante módico: 17,24€ persona/noche con desayuno incluido.

Ese día cenamos en el propio bar que tenía el hostel (hamburguesas, pizzas y cervezas) por unos 8€ persona. Teníamos bastante hambre y cenamos bastante agusto.

               Desayuno bufet en 91 Loop

Día 3 : Ciudad del Cabo(Domingo 21 Octubre)

Aquí empezaba realmente el viaje. Desayunamos en el buffet que tenía el hostel, bastante variado. Y después nos fuimos andando a visitar el pintoresco barrio de Bo-Kaap (nos encontrábamos muy cerca de él), con sus casas de colores. Y sinceramente me decepcionó un poco, no estaba mal, pero tampoco me pareció que tuviese mucho para ver. En cualquier caso, si se está cerca, se puede hacer una visita rápida.

Fachada casa en barrio Bo-Kaap

Después fuimos a por el coche de alquiler a una oficina céntrica de Europcar que también estaba relativamente cerca (seleccionando dicha oficina al alquilar el coche). Aunque habíamos reservado un Toyota Corolla Quest automático, nos dieron un Nissan Almera también automático. Las principales premisas eran que tuviera un maletero donde nos cupiesen bien nuestras 4 mochilas, que fuera automático para que resultase más fácil la conducción (se conduce como en Inglaterra) y que fuese barato. Nos costó 9,73€/persona y día. El coche no tenía demasiada potencia, era de esperar, y había momentos, sobre todo en las cuestas arriba, que había que revolucionarlo demasiado y eso subía bastante el consumo, nos hizo una media aproximada de 8,6l/100km. Y el precio de la gasolina y el diésel rondaba 1€/litro. Durante esta semana por el sur (Garden Route) recorrimos unos 1200Km y eso nos supuso un gasto de 103€.

La conducción por Sudáfrica nos resultó bastante cómoda. Las carreteras estaban en general bastante bien, había algunos tramos de autopistas, pero en su mayoría transitamos carreteras nacionales con unos arcenes bastante amplios. Por lo que pudimos observar, cuando un vehículo va más lento que el que le precede, lo habitual suele ser ladearse al arcén (ya hemos dicho que suelen ser muy amplios) y así te adelantan o adelantas. El vehículo que ha adelantado pone los 4 intermitentes unos segundos (agradeciendo la maniobra) y el que ha sido adelantado le da un par de veces a las luces largas. Ese era el código que nosotros observamos y que me parece curioso explicarlo. No todo el mundo lo hacía pero era bastante común. Al principio cuesta un poco ir por el lado izquierdo y tomar los cruces y rotondas al revés, pero nos hicimos bastante rápido. Yo era un tema que me inquietaba un poco, especialmente los primeros días en Ciudad del Cabo (una ciudad grande, siempre son más caóticas), pero de verdad que resultó más sencillo de lo que pensaba.

Nosotros descargamos un GPS offline (Maps.me) y google maps habiendo descargado los mapas de la zona previamente, utilizándolo también offline. De este modo nos manejamos muy bien. (NOTA: En los mapas que muestro de los lugares visitados cada día, pongo unas coordenadas GPS que extraje de google maps antes de ir, finalmente no los usamos y por lo tanto, no puedo asegurar que estén bien o que sean precisas).

Ya con nuestro coche fuimos a la Table Mountain, hacia un tiempo espectacular y ya eran las 11:30h. Había mucha gente, largas colas tanto para comprar la entrada del teleférico como para subir. Mientras esperábamos, escuchamos que la cola para subir era de alrededor de 1,5h y como habíamos leído que el tiempo que costaba subir era de 2h, nos pareció que sería mejor idea subir andando.

Vimos gente que subía por un sendero que había a la izquierda del teleférico y les seguimos. Al cabo de no mucho tiempo topamos con una bifurcación, preguntamos y nos dijeron que el camino de la izquierda era más sencillo pero más largo y que el que seguía en línea recta (India Venster Route) era más corto aunque algo más complicado (con algunos puntos en los que había que tener cuidado). Por cómo nos lo dijeron, pensamos que era mejor opción el camino corto.

 Senderos de ascenso a la Table Mountain

El camino nos pareció algo más peligroso de lo deseado, especialmente después de subir el primer punto conflictivo, no es que fuera especialmente expuesto, pero al final era subir un par de rocas verticalmente, con ayuda de unas grapas y a partir de ese momento la incertidumbre por no saber cómo serían los siguiente tramos “complicados”, nos inquietó un poco. Una vez subido hasta arriba, a mí personalmente me pareció una ruta súper bonita, y no tan complicada (pero entre nosotros, no todos teníamos la misma opinión). A nosotros, subiendo muy tranquilos, parando a ver el paisaje nos costó 3h, pero subiendo más ligeros se puede subir más rápido. Pero es verdad que si padeces algo de vértigo o no eres muy ágil, no recomendaría subir por ahí. Simplemente me parece necesario advertirlo para que cada uno elija el camino que más se adapte a su forma física o cualidades.

Paso de “escalada” durante la subida a pie a la Table Mountain

Vistas de CampsBay durante la subida a pie a la Table Mountain

Arriba dimos una vuelta por allí y es verdad que las vistas son espectaculares. Sin duda, en teleférico o andando merece la pena subir.

Vistas bajando desde el teleférico

Para bajar sí que tomamos el teleférico. Compramos un ticket por 9,2€ persona con la WildCard y al bajar, a la izquierda del teleférico, vimos donde se supone que empezaba el camino oficial de subida con un cartel que marcaba las rutas y avisaba del “peligro” de la ruta que habíamos hecho (foto de la izquierda).

Hoy queríamos haber visitado el jardín botánico Kirstenboch, pero como no estaba previsto subir andando a la Table Mountain, se nos había hecho tarde y ya eran alrededor de las 17:45h. Así que nos fuimos al Signall Hill para ver el atardecer. Había mucha gente allí, y la verdad es que es un buen sitio para verlo. Recomendable.

Atardecer desde Signal Hill

Después aparcamos el coche casi enfrente de nuestro hostel. Habíamos leído que era mejor aparcar los coches en parkings privados, pero la zona nos pareció tranquila y optamos por esta opción. Y nos fijamos que la zona azul empezaba a las 08:00h, pero como a esa hora ya teníamos previsto estar en ruta al día siguiente, no suponía un problema. Eso sí, tampoco vimos ningún parquímetro dónde pagar.

Cenamos en un restaurante asiático que había por los alrededores, unos noodles con sus respectivas cervezas y un postre de chocolate a compartir para los 4 por 7,5€ cada uno. En Sudáfrica están acostumbrados a que la gente pague entre 10-15% mínimo de propina. Te dan la cuenta con un hueco en blanco donde escribes la propina que les quieres dar y entonces te cobran. A mí personalmente, que no estoy acostumbrado a este sistema, apenas he estado en países dónde se pague propina, me resultaba bastante incómodo y desagradable esta cuestión. Si les pagabas el mínimo 10-15%, notabas la decepción en su mirada al coger la cuenta e incluso en una de las ocasiones, dónde la cena fue un desastre no les pagamos casi propina y la camarera que nos sirvió, pasó de ser muy dulce y simpática, a mandarnos una mirada asesina y marcharse sin despedirse y de malos modos. Nosotros íbamos en modo lowcost, comíamos de sándwich con cosas que nos surtíamos en los supermercados y cenábamos en los apartamentos cuando teníamos cocina. Nuestro plan de viaje estaba ajustado para ceñirnos a un presupuesto que fuese el más bajo posible.

En cuanto al manejo del dinero. Solíamos llevar algo de dinero suelto en metálico. Sacábamos unos 1000Rands en los cajeros para los cuatro, para poder pagar pequeñas cosas o los “gorrillas” que te encuentras en la mayoría de los parkings de las zonas turísticas. En los parques naturales que pagas la entrada al entrar, en esos parkings no hay “gorillas”, pero en los demás suele haber en casi todos. Y el resto de los pagos los hacíamos con tarjeta. Nosotros tenemos una cuenta en un banco que no nos cobra comisión por sacar en casi ningún cajero del mundo. Durante nuestros viajes nos manejamos con esta tarjeta.

Día 4 (Lunes 22 Octubre):Cabo de buena esperanza, Muizenberg beach, Boulder beach y Camps Bay

Antes de nada, buscamos un supermercado cercano al hostel y compramos pan bimbo, agua, algo de picoteo y embutido para comer. Abundan los supermercados “SPAR”. Después pusimos rumbo a Muizenberg Beach y allí hicimos la primera parada para ver las típicas casitas de colores que hay en la playa.

Muizenberg beach

La playa era muy grande y apenas había gente. Las casas de colores le dan un toque. Pienso que de camino al cabo de buena esperanza, merece la pena la parada para verla y estirar un poco las piernas.

De allí fuimos a la reserva de pingüinos sudafricanos (Boulder´s Beach), que tiene un horario de 08:00-18:30 y un precio de (75R=4,46€). En nuestro caso, la teníamos incluida con la WildCard.

Boulder’s beach

El lugar tiene unas pasarelas de madera que te permite ver desde bastante cerca a los montones de pingüinos que hay. Merece muchísimo la pena. Son muy graciosos. Nos gustó mucho.

Al salir de la reserva y antes de llegar al parking, hay una playa a la que puedes acceder con la WilCard o pagando unos 4,5€. Hacía calor y nos pareció una buena idea entrar. La playa era bonita y había algún pingüino despistado por ella, con el que nos hicimos una foto. El agua estaba helada.

Playa contigua a Boulders Beach

Tras la breve parada fuimos directos hasta la reserva del cabo de buena esperanza. La entrada cuesta 147R=8,75€, y también está incluida en la WildCard.

Una vez dentro, primero fuimos hasta el parking más lejano, donde el faro. Había muchos coches y nos costó algo aparcar, ya era mediodía y hacía mucho calor. Subimos hasta el faro, vimos las vistas, son bonitas y volvimos hasta parking dónde comimos nuestro Sandwich. Después fuimos al cabo de buena esperanza, también había bastante gente y el sitio tampoco tiene gran cosa, lo emblemático del lugar.

Cabo de buena esperanza

Como el día anterior, el tiempo se nos iba echando encima y si queríamos llegar al atardecer hasta Camps Bay, debíamos irnos ya. Paramos brevemente a ver una granja de avestruces que había al poco de salir de la reserva y fuimos recorriendo la carretera que llega hasta Camps Bay. Yo había leído que era más recomendable hacer la ruta en este sentido (volviendo por la cara oeste de la península) y ciertamente fue todo un acierto. Las vistas de Noordhoek Beach y de la bahía de Chapman´s Peak son realmente espectaculares. Lástima que fuésemos algo justos de tiempo. En ese tramo final de la carretera, antes de llegar a Camps bay, tuvimos que pagar un peaje (yo no sabía de su existencia), no era mucho dinero, pero no recuerdo el importe exacto.

Noordhoek beach y bahía de Chapman

Aparcamos en Camps Bay y allí vimos el atardecer, viendo los 12 apóstoles. Me pareció francamente bonito. Muy recomendable este sitio.

Camps Bay y los 12 apóstoles

Y para acabar el día fuimos a cenar a “Mama África” un restaurante que nos habían recomendado en Ciudad del Cabo. No habíamos reservado previamente y casi nos quedamos sin sitio.

Al final nos dijeron que si queríamos cenar en la barra que ahí teníamos sitio, accedimos. Había música africana en directo, estábamos muy cerca de ellos y quizás el volumen era excesivo, apenas nos escuchábamos entre nosotros. Y la iluminación era bastante escasa, pero el sitio me pareció curioso, eso sí, muy turístico. Cenamos varios platos para compartir donde lo más relevante fueron unas brochetas de diferentes carnes (Kudu, Antílope, Cocodrilo y Avestruz), el avestruz nos pareció la más rica, muy tierna y sabrosa. La cena nos salió por unos 14€ persona. Nos gustó y cenamos algo diferente.

Aparcamos el coche en las proximidades al hostel y con el Wifi miramos las entradas para Robben Island para la mañana siguiente y buscamos alojamiento en Gansbaii a través de Booking. Según ponía la web, las entradas para los ferrys estaban agotadas para el horario de las 09:00h que era el que nos cuadraba a nosotros. Decidimos que iríamos a las taquillas a la mañana siguiente ver si había suerte y podíamos comprar alguna.

Día 5 (Martes 23 Octubre): Robben Island – Hermanus – Gansbaii. 

Después de desayunar y recoger nuestras cosas del hostel, hoy ya nos marchábamos. Fuimos al Waterfront para ver si lográbamos comprar tickets para el ferry de Robben Island.

Después de aparcar en un parking subterráneo y dar alguna que otra vuelta en buscar de las taquillas, preguntamos y al fin las encontramos. Ya eran las 08:52 y nos vendieron 4 tickets de un segundo barco que habían decidido fletar. Nos costaron 22,85€ cada uno.

A las 09:10h estábamos zarpando. El trayecto duró 45min aproximadamente y el mar estuvo muy tranquilo.

Water Front desde el barco

Al llegar allí nos metieron en un autobús y nos dieron una vuelta por la isla, dónde una guía nos fue explicando en un inglés que se le entendía muy bien el devenir histórico del lugar. Me pareció bastante interesante. Tras una breve parada en un mirador, nos llevaron al módulo donde estuvo preso Nelson Mandela y allí un antiguo preso político nos estuvo enseñando aquello y haciendo de guía. En este caso, a mí me costaba bastante entenderle bien lo que decía. Una pena. Después de aquello, nos llevaron de vuelta al muelle y vuelta a Ciudad del Cabo. Me pareció bastante interesante la visita. Si se dispone de tiempo yo la recomiendo. Sobre las 12:30-13:00h estábamos de vuelta.

Dimos una pequeña vuelta por el Waterfront, personalmente no me gustó, era como un parque de atracciones lleno de tiendas y restaurantes para turistas. Compramos víveres para los próximos días en el supermercado que había en el propio parking subterráneo. Y rumbo a Hermanus. De camino paramos para comer en un merendero que vimos con sombra, cerca de la reserva de Stony Point. Inicialmente estaba previsto visitar esta otra reserva de pingüinos (Stony Point), pero volvíamos a ir algo ajustados de tiempo y estábamos ansiosos por ver ballenas en la bahía de Hermanus, así que decidimos saltarnos esa visita.

Después de comer vimos los dos primeros babuinos en un merendero. Habíamos leído que por la península del Cabo abundaban mucho y que había que tener cuidado. Yo que soy un amante de los animales tenía ganas de ver alguno y estaba bastante sorprendido de no que los hubiéramos visto todavía. Yo estaba convencido de que habrían hecho alguna batida de babuinos para diezmar su población, porque no era normal que no hubiésemos visto ninguno. Después leímos algo por internet, y al parecer no solo molestaban a los turistas en la península del cabo, sino que habían empezado a entrar en casa privadas y habían tomado medidas. Eso me cuadraba algo más.

El camino hasta Hermanus se me hizo algo más largo de lo que esperaba. Decidimos ir por la costa que era algo más de tiempo, pero así pasábamos por Stony Point (aunque luego no lo visitamos) y se suponía que la carretera era más bonita. A posteriori, yo creo, que si se pretende recorrer la Garden Route al completo como nosotros y no se va visitar Stony Point, sería mejor ir por el camino más corto que lleva a Hermanus. Al fin y al cabo, a lo largo de toda la semana íbamos a ver muchos paisajes de costa muy bonitos.

Al llegar a Hermanus, nos bajamos en un punto de avistamiento de la famosa bahía, con un parking al lado. Y ahí estuvimos dos horas sentados mirando el mar y viendo bastantes ballenas y algunas de bastante cerca. Me pareció algo increíble (100%) recomendable. Eso sí, hay que tener en cuenta la época del año (de Junio-Noviembre). En esa época las ballenas van a estas costas muy protegidas para tener a sus crías antes de volver hacia la Antártida. Otra cuestión imprescindible es llevar prismáticos. Nosotros llevamos uno para cada uno. Incluso nuestros amigos tenían un adaptador del móvil al prismático y hacían fotos a través de ellos. Para este viaje, los primaticos y una cámara buena con un buen zoom es más que recomendable.

Punto avistamiento en Hermanus

Hubieramos estado más rato allí sentados, pero queríamos reservar en Gansbaii una excursión para ver al tiburón blanco al día siguiente y según habiamos visto, las empresas cerraban a las 19:00. Así que pusimos rumbo a Gansbaii y nuestra sorpresa fue que al llegar a las 18:30, ya estaba todo cerrado y no pudimos contratar nada.

Así que nos fuimos a la casa que habiamos reservado por booking (“28 Kolgans” 28 Kolgans Street Perlemoenbaai, 7220 Gansbaai, Sudáfrica) por 16,7€ persona. Era una casa dividida en dos apartamentos. Cada uno con su cocina y baño,la decoración era algo rústica y la iluminación algo tenue, pero estaba muy bien. Recomendable. Cenamos en casa y aprovechamos el Wifi para reservar el alojamiento para nuestra próxima noche. Finalmente dedicimos que sería en Mosselbay.

28 Kolgans junto a nuestro coche

Durante nuestro recorrido por la Garden Route, me sorprendio la calidad/precio de los alojamientos. Al no ser temporada alta, los precios eran muy interesantes. Me dio la impresión que habia muchos apartamentos tipo vacacional de verano, con todas las comodidades por precios muy razonables.

Día 6 (Miércoles 24 Octubre): Gansbaii- De Hoop – Mossel Bay.

Después de pagar a la dueña por la mañana, nos fuimos de nuevo al puerto para ver si podíamos contratar un tour para ver el tiburón blanco. Al llegar al puerto, sobre las 07:00h, ya habian partido casi todos los barcos así que fuimos a una de las empresas que todavia seguían allí (Shark Diving Unlimited) y nos permitieron unirnos, aunque nos perdimos el desayuno que te dan antes de salir, porque ya estaban para marchar. El barco no era muy grande pero para los 16 pasajeros que ibamos a bordo me pareció que estaba bien.

Al cabo de 30min o así llegamos hasta la zona de avistamiento. Y una vez allí, unas breves instrucciones sobre seguridad, neoprenos y en tandas de 7 personas nos metimos en la jaula. Los neoprenos estaban algo humedos y daba pereza ponerselos y el agua estaba helada. Comenzaron a echar carnaza por la borda y pusieron un cebo para atraer a los tiburones. Nos metimos los primeros y a pesar de que la visibilidad decia el guía que iba a ser buena, a mi no me pareció para tanto. Estuvimos unos 30min dentro de la jaula y si que vimos unos cuantos tiburones acercase, pero me esperaba verlos mejor y el tiburón blanco no hizo aparición. Desde la borda del barco se les veia casi mejor, porque iban bastante en la superficie. Aún ofrecieron la posibilidad de meterse una segunda vez a la jaula, y nos volvimos a meter.

Avistamiento tiburones en Gansbaii

Al regresar al puerto, nos ofrecieron un almuerzo y pagamos lo acordado (106€/persona). Personalmente me pareció algo caro, pero es uno de los sitios más famosos del mundo para ver tiburones blancos. Y precisamente el no verlos, fue algo decepcionante. En nuestro caso, que nunca habíamos visto tiburones, ver lo que vimos me pareció que mereció la pena. En cuanto al miedo que produce el meterse en la jaula, he de decir que da respeto, pero una vez hecho, me parece que no es para tanto, también es verdad que si hubiésemos visto tiburones blancos y se hubiesen acercado más, quizás mi opinión fuese distinta.

Sobre las 11:30 nos pusimos en marcha, paramos en el supermercado del pueblo a comprar alguna cosa y aprovechamos para rellenar el depósito de gasolina. A partir de aquí no teníamos muy claro qué hacer. Teníamos un buen trecho hasta Mosselbay, teníamos asumido que hoy era el día que más carretera íbamos a tener que “sufrir”. Y por ese motivo desechamos bajar hasta el cabo de agujas, eso era incrementar más la kilometrada.

Tampoco nos apetecía ir directamente hasta Mosselbay y no visitar nada por el camino. Así que decidimos que iríamos a comer a la reserva de Hoop, que no implicaba desviarse mucho (en teoría) de la ruta y como la entrada la teníamos incluida en la WildCard, aprovecharíamos para conocerla, aunque fuese fugazmente. Lo que no sabíamos es que para llegar hasta allí había que ir alrededor de una hora por una carretera sin asfaltar y eso incrementaba el tiempo estimado. Al final llegamos hasta una zona de costa dentro de la reserva donde decidimos comer. Las dunas eran muy bonitas y dignas de dedicarles más tiempo, pero la escasez de sombra, los 40ºC que hacía y el camino que todavía nos quedaba para nuestro destino hizo que no pudiéramos disfrutarlo como debería. Eso sí, durante el rato que estuvimos, pudimos observar varias ballenas nadando en el mar.

Reserva de Hoop

Finalmente y tras un largo día de conducción, en torno a las 6h, llegamos a Mosselbay. Buscamos nuestro alojamiento (“Nautica 410” 1 Bakke Street 410 Nautica, 6506 Mossel Bay, Sudáfrica).

El apartamento estaba muy bien, pagamos 16,3€ por persona y contaba con una cocina bastante completa e incluso con lavadora y secadora que nos vino muy bien para lavar la ropa.

Alojamiento en MosselBay

Nuevamente reservamos alojamiento para el día siguiente en Plettenberg bay. Y como vimos que éste alojamiento no tendría wifi, tuvimos que reservar también el alojamiento siguiente en Storms River. Y cenamos en casa.

Día 7 (Jueves 25 Octubre): Mossel Bay – Wildernes – Knysna – Robberg – Plettenberg Bay.

 

Este día madrugamos algo menos y fuimos a ver un mirador que había en Mosselbay desde donde se veía toda la bahía. Y rellenamos de nuevo del depósito de gasolina.

Ya en marcha, hicimos una breve parada en la playa de Wilderness, dimos un breve paseo por la playa y continuamos la ruta.

Ya en Knysna fuimos a ver dos miradores que había, desde dónde se veía la entrada del mar. Las vistas eran bonitas y merece la pena una parada si se pasa por allí. Yo había leído como que había que pagar para ver los miradores y que estaba incluida en la WildCard. Sin embargo, dónde nosotros estuvimos no había que pagar entrada alguna.

Mirador Knysna

Después continuamos hasta la península de Robberg. Con la entrada incluida en la WildCard, sino había que pagar unos 50R=3€. En el propio parking de la reserva había unos merenderos dónde decidimos comer antes de iniciar el paseo.

La península tiene 3 posibles paseos circulares de diferente duración. Nosotros viendo la hora que era, sobre las 14:30 y el calor que hacía, decidimos que haríamos el intermedio.

Sendero reserva de Robberg

A mitad de recorrido había unas rocas dónde se agolpaban las focas y ahí estuvimos un rato sentados mirando al mar con los prismáticos. Volvimos a ver ballenas, delfines y las focas. Incluso pudimos ver como varias focas lanzaban ataques a unos bancos de peces muy cerca de las rocas, se veía muy bien con los prismáticos. La parte inicial era un paisaje más de arbustos pero a mitad de camino se bajaba por una duna hasta la costa y se volvía más cerca del mar y acantilados.

Reserva de Robberg

Me gustó mucho la ruta, me resultó más montañosa de lo que yo había imaginado y me hubiera gustado haber podido dar la vuelta completa. Pienso que es muy recomendable visitar esta reserva, superó mis expectativas.

Después buscamos otro supermercado por la zona y fuimos a nuestro alojamiento. En este caso (“30 River Club” Piesang Valley Road 30 river club, 6600 Plettenberg Bay, Sudáfrica). Resultó ser como un club privado, un recinto con muchos apartamentos, todo vallado y con seguridad privada. La mayoría de los alojamientos estaban vacíos. Estaba muy cerca de Robberg y el sitio no estaba mal. Nos costó 10,5€ persona y nuevamente cenamos allí mismo. Como ya habiamos leido, no tenia wifi, pero tampoco nos supuso ningun problema.

Urbanización River Club

Día 8 (Viernes 26 Octubre): Plettenberg – Tenikwa – Nature´s Valley – Storms River Mouth.

 

Lo primero que hicimos fue visitar el centro de rehabilitación de animales Tenikwa. Yo había leído opiniones para todos los gustos y quería juzgarlo por mí mismo. Se trata de un centro de rehabilitación de animales que no cuenta con financiación del gobierno y viven de las donaciones particulares y de los tours que organizan como el que hicimos nosotros. Uno de alrededor de una hora de duración y por 15€ por persona. Tuvimos un guía para nosotros cuatro (Mpfundo) que sabía un montón, nos fue llevando por los diferentes animales (leopardo, pingüinos, guepardo, serval, león, caracal y suricatos) explicándonos cosas de cada uno de ellos y respondiendo a todas nuestras dudas. En el caso del guepardo y los servales nos metimos dentro del recinto vallado y los vimos a escasos metros, para mí fue muy emocionante, me encantó. Es verdad que esta parte si es un poco como un zoo, aunque los animales están en unos recintos vallados, no están confinados en jaulas. Y esto forma parte del modo de financiación del centro, son como el reclamo, incluso el león que tienen es blanco, lo cual es curioso de ver. Por lo que nos dijo, los animales que realmente rehabilitan, procuran que el contacto con el ser humano sea el mínimo para curarlos y poder devolverlos a su hábitat preservando su naturaleza salvaje. Y los que hemos podido ver son el señuelo para que la gente pague la visita y se puedan financiar. Si esto realmente es así, no lo sé. Yo personalmente le creí al guía y la vista me gustó mucho, pude disipar algunas dudas y ver desde muy cerca todos los grande felinos africanos, no sabíamos qué tal se nos iba dar el safari por el Kruger días después.

Centro Tenikwa

Posteriormente hicimos una breve parada en la playa de Nature´s Valley y proseguimos hasta el puente Bloukrands. Allí paramos brevemente en un mirador para ver cómo hacían puenting y apreciar la impresionante caída.

Y de ahí fuimos hasta Storms River Mouth donde hay muchas rutas de trekking para recorrer la zona. Acceder a la reserva tiene un precio de 218R=13€ (incluida en la WildCard).

Llegamos hasta el parking principal y ahí comimos nuestro Sándwich en un mirador que daba al mar.

Después de comer hicimos el paseo de los puentes colgantes, creo que el más famoso. Es un paseo corto y asequible, ya contaba con ello, pero quizás las fotos que yo había visto previamente o las expectativas que yo llevaba eran mayores y me decepcionó un poco. De todos modos por el tiempo que cuesta recorrerlo, pienso que merece la pena verlo. Y haciendo el paseo vimos a un grupo haciendo Kayak por el cañón y al volver nos animamos a reservar para hacerlo a la mañana siguiente. Yo no había hecho nunca Kayak. La empresa que los realiza (“Untouched Adventures”) está justo al inicio del paseo de los puentes colgantes, la actividad de Kayak and Lilo.

Storm River Mouth

Ya de nuevo en el parking, dada la hora que era, fuimos hacia nuestro alojamiento, que estaba a algo más de media hora. En el propio parking de la reserva se veían unos bungalows que si el presupuesto os lo permite recomiendo mirarlos, porque la ubicación es excelente y si se pretende pasar dos días te evitas salir y volver a entrar, con el tiempo que eso conlleva.

Poco antes del atardecer llegamos a nuestro alojamiento (“Mountain Breeze Log Cabins” Witelsbos, 6304 Stormsrivier, Sudáfrica). Los nuestros eran algo pequeños, una habitación, un salón cocina con una litera y un baño. Aunque luego tenían el porche que se aprecia en la foto dónde se estaba muy bien. Nos costó 14,2€ persona y después de lo sitios donde habíamos estado los días pasados, la ubicación con respecto a la reserva y la calidad/precio del mismo, me parece que no repetiría en él. La cocina también se quedaba un poco justa.

Mountain Breeze Log Cabins

Es lo que tiene reservar de un día para otro. No estas atado por si decides improvisar algo y te permite introducir cambios sobre la marcha en el viaje, pero aun no siendo temporada alta, a veces los mejores sitios calidad/precio ya se han agotado. En nuestro caso, esta parte del viaje, solamente llevábamos reservada con antelación las noches de Ciudad del Cabo y la última de Port Elisabeth. Y porque teníamos muy claro que esos días íbamos a estar allí.

Día 9 (Sábado 27 Octubre): Storms River Mouth – Port Elisabeth.

Habíamos reservado la actividad del Kayak a las 10:00h y sobre las 09:30h nos habían dicho que teníamos que estar allí. Nos retrasamos 10 minutos, y aun con todo fuimos los primeros en llegar. Lo primero que hicimos fue alquilar un neopreno y unos escarpines para cada uno, que costaban 8€ adicionales sobre los 37€ que suponía la actividad. La noche anterior estuvimos leyendo recomendaciones sobre si merecía la pena alquilar. Casi todos los comentarios leídos reafirmaban lo que ya imaginábamos: agua bastante fría, cañón sombrío en algunas zonas y sobre todo la parte del lilo en la que ibas sobre una colchoneta. Merecía la pena alquilar.

Nos dieron los neoprenos, escarpines, unos chalecos que olían a muerto y cuando ya estábamos todos, nos asignaron un kayak por parejas. En total éramos unos 9 kayaks y venían dos monitores con nosotros. La ruta consistiría en llegar hasta el cañón navegando un corto trecho por el mar y luego recorrer el cañón hasta un punto donde había unas rocas que impedían el paso y ahí dejábamos los kayaks y continuaríamos un poco más por el río sobre unas colchonetas.

El mar estaba tranquilo y llegamos relativamente fácil hasta el cañón. Una vez en él, el rato que navegabas hasta las rocas me pareció muy bonito, pero se me hizo demasiado corto, no era mucha la distancia. Nos dieron una colchoneta a cada uno y uno de los monitores empezó a ponerse de pie sobre ella y hacer el pino, animando a los demás a imitarle. Para este rato nos atamos el neopreno (durante el recorrido en el kayak los llevábamos desabrochado), el agua efectivamente estaba bastante fría y a mí personalmente no me apetecía mucho caerme al agua y mojarme entero. También había un pequeño salto de unos 3 metros de altura desde unas rocas que la gente estuvo tirándose. Así estuvimos pasando el rato hasta que volvimos a recoger los Kayaks y regresamos al embarcadero. Al volver, la parte del mar, nos costó bastante, el oleaje era fuerte y había momentos que lejos de avanzar parecía que retrocedíamos. La actividad duró unas dos horas aproximadamente.

Kayak y Lilo

Yo que nunca había hecho kayak, me pareció divertido y el enclave era muy chulo. Pero la parte del kayak se me quedó algo corta y la parte de las colchonetas me sobró. Me pareció evidente, que eso sólo era para rellenar e intentar justificar un poco el precio, que por otra parte me resultó algo caro. En cuanto los neoprenos fue un acierto. Al final sólo nosotros y una chica más alquilamos y fueron varios los que luego nos confesaron que habían pasado bastante frío y que habíamos sido más previsores.

Después del kayak, nos pusimos ropa seca y decidimos ir al bar que había allí mismo a tomar una merecida cerveza. Sólo quedaba una mesa al lado del mar, todo el mundo estaba comiendo, miramos el menú y no nos pareció caro, teníamos hambre (ya era la 13:30h). Pedimos para comer y en esas estábamos cuando a escasos 50m de nosotros, dos ballenas (una madre y su cría) se pusieron a saltar. Y todo el bar rodeó nuestra mesa cámara en mano.

Fue algo espectacular, uno de los momentos del viaje. Durante casi 10 minutos estuvieron saltando delante nuestra en intervalos de 30-40 segundos.

Comimos bastante bien por unos 9€ persona y después nos quedamos un rato más en un mirador cercano, contemplando el mar. Quizás podríamos haber planteado hacer alguna otra ruta de las que hay por el parque, pero nos encontrábamos algo perezosos y todavía nos quedaba poco más de dos horas de carretera hasta nuestro alojamiento y ya eran casi las 16:00h. Cabe recordar que sobre las 19:00h oscurecía y nos habían recomendado no conducir de noche. Por lo general madrugábamos sobre las 06:00-07:00h y nos acostábamos sobre las 22:00h. En el Kruger que amanecía y oscurecía una hora antes nos levantábamos más temprano.

Llegamos a Port Elisabeth, rellenamos el depósito de gasolina para devolverlo a la mañana siguiente en el aeropuerto y fuimos al alojamiento (“Conyngham Stay” 17 Conyngham Road, Parsons Hill, 6001 Port Elizabeth, Sudáfrica). Un sencillo apartamento, no tan acogedor como otros en los que habíamos estado, pero con una buena relación calidad/precio (10,5€ persona y noche). Estaba situado a 10 minutos del aeropuerto y con una piscina que no llegamos a usar porque andaba bastante aire y la sensación térmica no invitaba ello.

Por lo que había leído, Port Elisabeth debe ser una ciudad bastante industrial con no demasiados atractivos turísticos y quizás algo más insegura que otras. Así que cenamos en nuestro apartamento y no nos molestamos en salir a conocer algo aquello.

Y con esto terminaba nuestra aventura por el sur (Garden Route). Una semana en la que habíamos conocido un poco esta parte sur del país, quizás algo ajustado en tiempo, pero pienso que bastante optimizado. Me gustó bastante y sobre todo me fascinó la gran cantidad de vida marina que se puede contemplar: pingüinos, focas, tiburones, delfines y sobre todo ballenas. Como ya he mencionado, había leído que era época de ballenas y que se podían ver desde la costa, pero lo que no imaginaba era que las fuéramos a ver todos los días desde Hermanus en adelante. Quizás fuese suerte, pero vimos muchas y eso nos maravilló.

Otra cuestión que me llamó la atención es que la mayoría de los alojamientos son apartamentos de particulares y eso tiene el inconveniente de que tienes que quedar previamente con ellos a una hora concreta para que te den las llaves y te condiciona un poco la planificación del día, te resta la libertad que te ofrece un hostel con recepción dónde puedes llegar antes o después de la hora planificada. Además nosotros sólo teníamos internet con el Wifi de los alojamientos y en una de las ocasiones una de las dueñas nos escribió para decirnos que no iba a poder estar a la hora concertada y no nos enteramos.

A la mañana siguiente tomaríamos un avión que nos llevaría a Johannesburgo para posteriormente alquilar otro coche y desplazarnos hasta el Kruger para afrontar la parte final del viaje.

Día 10 (Domingo 28 Octubre): Port Elisabeth – Johannesburgo- Malelane – Hectorspruit.

Éste iba a ser un día de transición para aproximarnos al parque nacional Kruger. Según el presupuesto y el tiempo que se disponga, existe la posibilidad de coger aviones que te lleven hasta Nelspruit o incluso debe haber algún vuelo que aterriza directamente en el campamento de Skukuza (dentro del parque). En nuestro caso el precio de esos billetes eran más del triple que el de Johannesburgo, así que compramos un billete que nos llevaría de Port-Elisabeth a Johannesburgo, para luego alquilar el coche y llegar hasta un alojamiento cercano a Malelane Gate.

Nuestro vuelo salía las 08:40h y los billetes recomendaban estar una hora antes en el aeropuerto. Así que sobre las 07:25h acordamos la noche anterior que salriamos rumbo a él (según nos dijo la dueña, el aeropuerto estaba a 10min). Sin embargo, esa noche se retrasaba la hora en España (en Sudáfrica, no). Mientras dormíamos, nuestros móviles retrasaron la hora automáticamente y nos levantamos a las 07:10h. El GPS se nos lió por primera y última vez y llegamos a la ventanilla del Check-in a las 07:58 a dos minutos de que cerraran. El aeropuerto era realmente pequeño y aún estuvimos esperando un rato para subir al avión, pero vaya forma de empezar el día.

A las 10:20 aterrizó el avión en Johannesburgo y fuimos a recoger el coche de alquiler. En esta ocasión nos dieron un Ford Eco Sport manual que junto con un seguro a todo riesgo que contratamos, por lo que pudiera pasar dentro del Kruger, nos costó 9,96€ por persona y día. El que fuera manual nos creaba un poco de dudas sobre cómo nos apañariamos para cambiar con la izquierda, pero enseguida te acostumbras y fue bien. El coche nos resultó cómodo y más potente que el Nissan Almera que tuvimos en el sur. Con él hicimos unos 1600km a una media de unos 7,3litros/100km.

El camino hasta un poco antes de Nelspruit fue cómodo por una autopista, con algunos peajes, no recuerdo exactamente, pero rondaron los 10€ los tres que pagamos hasta Malelane. Paramos a comer en una estación de servicio un sandwich. Y después, empezaron las obras, mucho tráfico, especialmente camiones, y se hizo algo largo además se terminó la autopista. Ya en Malelane paramos en un SPAR a comprar la comida y bebida para el resto de días dentro del Kruger y para cenar esa misma noche.

Finalmente eran casi las 17:30h cuando llegamos al alojamiento. (“Gecko Cottage” 70 Kiaat Street, Hectorspruit, 1320 Hectorspruit, Sudáfrica). Nos recibió su amable dueña y el sitio estaba bastante bien, con una pequeña piscina para refrescarse y bastante cerca de Malelane Gate para el día siguiente. Nos costó 15,75€ persona.

Gecko Cottage

Estuvimos un poco hablando con la dueña y le preguntamos sobre la malaria, un tema que nos preocupaba un poco. En vacunación internacional nos dijeron que el Kruger era zona de riesgo de malaria y que nos recomendaban tomar malarone. Sin embargo, en nuestros viajes siempre habíamos evitado tomarlo por los efectos secundarios que pueden acarrear, pero en este caso parecía que el riesgo era más alto. Estuve informándome al respecto y yo había leído que en esta época (fin de la temporada seca) hay poca agua y las condiciones no favorecen a los mosquitos, por lo que no suele haber muchos y el riesgo disminuía bastante. Y habíamos optado por utilizar permetrina, repelente, mosquiteras y prendas de mangas largas. Hablando con la dueña, corroboró nuestra idea, y nos dijo que en ese momento el riesgo era bajísimo y que con el repelente era suficiente.

Preparamos una tortilla de patata para comer al día siguiente. Cenamos y temprano a dormir que al día siguiente queríamos estar a las 05:30 en la puerta de entrada.

Día 11 (Lunes 29 Octubre): Kruger (Noche en el campamento Skukuza).

 

Las impresiones y vivencias de los días del Kruger están bastante bien descritas en el artículo específico “Crónicas del Kruger”. Por lo que aquí me limitaré a poner los mapas de los recorridos de cada día y remarcar algunos consejos o aspectos que me parecen relevantes.

Cuando comencé a preparar la visita del Kruger, empecé a informarme y vi que mucha gente visitaba alguna de las reservas privadas como Sabie Sand anexas al parque, dónde según se decía la probabilidad de ver los cinco grandes era muy alta, pero al mismo tiempo los precios de estas reservas eran muy elevados. Me generó muchas dudas, nosotros “sólo” íbamos a estar 4 días y me preocupaba que por nosotros mismos no fuéramos capaces de ver los grandes felinos. Finalmente tras informarme más y pedir algunos consejos, decidí que nos alojaríamos todos los días en el Kruger, nada de reservas privadas. Pienso que fue todo un acierto.

Otra cuestión a tener muy en cuenta es procurar dormir todos los días dentro del parque. Procurar reservar los alojamientos en los campamentos con la mayor antelación posible. De lo contrario, habrá que salir del parque y eso hace que se pierda mucho tiempo. Desde mi punto de vista eso es algo fundamental si se quiere optimizar el tiempo.

Y por último planificar un poco la ruta que se quiere hacer dentro del parque. En nuestro caso, Cristina del blog (“Te cuento de viajes”, tiene artículos muy interesantes sobre el Kruger), me ayudó mucho y me recomendó entrar por Malelane Gate, acercarse a Berg-en-Dal (zona rino) para después dormir en Skukuza. Y los días posteriores tratar de machacar la zona comprendida entre Skukuza, Lower Sabie y Satara (los campamentos dónde íbamos a dormir). Dicha área suele ser muy felina. A posteriori, puedo decir que quedé muy conforme con la ruta que hicimos.

De la ruta elegida para este primer día, me pareció un acierto entrar por Malelane Gate y desviarnos a Berg-en-dal, recorriendo la S110 (tanto pista como carretera) vimos todos los 5 grandes menos el león, que lo veríamos un rato después, en las proximidades de Gardenia Hide. Y por otro lado, me gustó bastante el rato que estuvimos en el mirador “Lake Panic Hide” (al lado de Skukuza), contemplamos montones de pájaros diferentes y unos hipopótamos.

Día 12 (Martes 30 Octubre): Kruger (Noche en el campamento Lower Sabie).

Los campamentos abren sus puertas a las 05:30am y las cierran a las 18:00pm en Octubre, durante Noviembre, los horarios cambian por ser el día cada vez más largo, abriendo las puertas a las 04:30am y cerrándolos a las 18:30pm. Hay que ser extremadamente riguroso con estos horarios, porque si no acarrean multas elevadas. Para eso hay que tener en cuenta los tiempos entre campamentos.

También existe la posibilidad de contratar diferente Safaris con guías, que salen de los campamentos en todoterrenos altos, llamados Game Drives:

  • Amanecer -> Parten a las 04:30h, dura aprox. 3h y cuesta 303R=18,42€ persona.
  • Atardecer -> Parten a las 16:30h, dura aprox. 3h y cuesta 303R=18,42€ persona.
  • Nocturnos -> Parten a las 20:00h, dura aprox. 2h y cuesta 243R=14,77€ persona.

Éste día hicimos un Game Drive del amanecer. La idea era maximizar el número de horas de avistamiento (salíamos una hora antes del campamento) y pensábamos que contratando este tipo de tours podríamos explorar zonas menos accesibles para el público en general además de descansar durante ese rato de conducir. Sin embargo, en nuestro caso y nuestra opinión fue un auténtico fracaso, no fue lo que nosotros esperábamos. El vehículo era muy grande (cabían hasta 23 personas), muy ruidoso y solamente iba un guía que hacía de guía y chofer a la vez. Además sólo recorrimos la misma carretera que habíamos transitado nosotros el día anterior. Creíamos que igual ellos podrían adentrarse por algunos de los caminos que están prohibidos para el resto de los turismos. En definitiva, no consideramos que aportara un plus respecto a lo que podamos hacer por nosotros mismos, por lo que en ese momento desechamos hacer el tour del atardecer y sólo haríamos otro tour nocturno, que tampoco cumplió nuestras expectativas. En cualquier caso, se pueden contratar en el mismo campamento o por internet desde la página de SanPark.

En cuanto al recorrido que hicimos éste día. Me gustó que al ir gran parte del día siguiendo el curso del río Sabie, vimos muchos elefantes que iban al río a refrescarse (este día hizo mucho calor). Por otro lado, la carretera H4-1 siempre contaba con un buen número de imanes de felinos en los paneles de avistamiento y ciertamente esa carretera fue fructífera en el avistamiento de los mismos. Y por último, tanto los miradores “Sunset” dónde vimos muchos animales acercarse a beber agua y mucha actividad y el mirador “Mlondozi” dónde a pesar de no haber agua, se veía una gran extensión desde aquel alto, me gustaron mucho.

 Día 13 (Miércoles 31 Octubre): Kruger (Noche en el campamento Lower Sabie).

Los alojamientos de los campamentos están bastante bien. Sin grandes alardes, pero con lo necesario para descansar. La oferta es muy variada, desde tiendas de safari las más baratas y sencillas (es más, incluso existe zona de acampada libre), hasta casas con capacidad para grupos grandes con más comodidades. Suelen contar con nevera y congelador, para poder congelar agua para llevar agua fresca durante el día y la mayoría de ellos con aire acondicionado para las épocas de calor. Los precios también varían pero en general son precios muy razonables.

En cuanto los campamentos, todos ellos tienen algún bar/restaurante y algunos servicios como pequeñas tiendas dónde comprar cosas básicas. Skukuza que es el más grande, cuenta también con cajero automático y Wifi en uno de los restaurantes, aunque a nosotros no nos funcionó muy bien.

Del recorrido de éste día también tuvimos algún encuentro felino en la H4-1 y H4-2 y alguna que otra sorpresa en la S28.

Día 14 (Jueves 1 Noviembre): Kruger (Noche en el campamento Satara).

Durante este último día centramos nuestros esfuerzos en lograr ver algún guepardo, el único gran felino que se nos estaba resistiendo. Pero son esquivos.

Al regresar a casa, nos enteramos de la existencia de una app que al parecer va actualizando en tiempo real la ubicación de los avistamientos. No sé cómo funcionará, pero a buen seguro nos hubiera sido de mucha utilidad para focalizar nuestra búsqueda del guepardo. Eso sí, para poder utilizarla, habrá que comprar alguna tarjeta de datos y desconozco qué tal será la señal a lo largo del parque. Como ya he dicho, nosotros funcionábamos con la conexión Wifi que solíamos tener en los alojamientos y durante los días del Kruger, estuvimos incomunicados. Respecto al itinerario de éste día. Salvamos una buena distancia, quizás no tanto por los kilómetros,al fin y al cabo, sino por el tiempo que supone, debido a la velocidad a la que se circula.

La carretera H-10 me pareció bastante tranquila, sin mucha circulación, algo montañosa, con un mirador bastante chulo “Nkumbe View Site” y en ella también tuvimos un encuentro felino que durante un rato resultó bastante íntimo, ya que fuimos nosotros los primeros en avistarlos y al principio estuvimos solos. Después nos desviamos ligeramente para ver el Baobab, que me decepcionó un poco, estaba sin hojas y no fue lo que yo imaginaba. Y finalmente llegamos a la zona de Satara, quizás más tipo Sabana. Me hubiera gustado tener al menos un día más para haber profundizado por estos caminos. Por lo que yo leí la S100 de Satara, suele reportar buenos encuentros felinos, nosotros no tuvimos suerte, pero esto ya sabemos que nunca se sabe.

 Día 15 (Viernes 2 Noviembre): Kruger – Blyde River Canyon.

 

Nos despedimos del Kruger, con gran pesar por mi parte, para ver el Blyde River Canyon.

Pero ese día tuvimos el peor tiempo de todo el viaje y en el cañón había mucha niebla y algo de lluvia y de todos los miradores que queríamos haber parado, sólo vimos “Bourke´s Luck Potholes”. Entre el ánimo que llevaba (último día del viaje y haberme ido del Kruger) y la mala luz que había, no me gustó especialmente el sitio. Quizás con un día soleado, hubiéramos visto todo con otros ojos. Me quedé con pena de haber visto bien éste cañón, creo que me hubiera gustado.

Bourke´s Luck Potholes

Nuevamente hicimos una buena kilometrada y nos plantamos en Middelburg, el pueblo dónde dormiríamos, bastante antes de lo previsto. Al no haber parado en los miradores del cañón, hicimos todo más rápido.

Buscamos nuestro alojamiento (“Kairos Home” 9 Hexrivier Str. Aerorand 1055 Middelburg, Sudáfrica). Nos recibieron los dueños que viven en el mismo edificio y nos condujeron a nuestras habitaciones en el piso superior. Allí han destinado una parte del piso superior para habilitar un apartamento con 3 habitaciones, un pequeño salón y un baño compartido para todos. Además la casa tenía una piscina, pero nuevamente el tiempo no invitaba a darse un baño. Nos costó 20€ por persona, que visto los precios que habíamos estado pagando, me pareció algo caro, teniendo en cuenta que no disponía de cocina propia, aunque el sitio no estaba mal. Nosotros escogimos éste pueblo, por estar cerca del aeropuerto de Johannesburgo dónde teníamos que ir al día siguiente, y por quedar a una distancia prudencial desde el cañón.

Día 16 (Sábado 3 Noviembre): Vuelta a casa.

Este fue nuestro último día en Sudáfrica, o más bien las últimas horas. Teníamos 1,5h hasta el aeropuerto de Johannesburgo, dónde a las 14:10h salía nuestro avión con destino a Madrid pasando por Etiopia nuevamente. Preferimos salir con tiempo hacia el aeropuerto, y para las 10:00h aproximadamente habíamos devuelto el coche de alquiler y estábamos haciendo el Chek-in. Al igual que a la ida, pudimos pasar las mochilas a bordo, evitando facturar, de este modo luego podríamos salir más rápido hacia Atocha, dónde teníamos que coger un tren.

Los vuelos sin retrasos ni sorpresas, pero es verdad que la escala que tuvimos en Addis Ababa, fue bastante agobiante, la terminal era demasiado pequeña para la gran cantidad de vuelos que en ese momento confluyeron y estaba abarrotada. Tuvimos que hacer una larga cola para volver a pasar un control de equipaje y poder llegar hasta nuestra puerta de embarque.

Día 17 ( Domingo 04 Noviembre): Llegada a casa.

Tras coger un tren en atocha y un trasbordo en Zaragoza, a las 11:15h llegamos a la estación de tren de Pamplona. FIN DEL VIAJE.

Sin duda, unos de los viajes que más nos ha gustado de todos los que hemos hecho. Si te gustan los animales, me parece d

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