Crónicas del Kruger

En esta crónica narraré nuestra experiencia vivida en el parque Kruger de Sudáfrica. Una aventura breve pero intensa de 4 días. Para mí era el principal motivo de haber elegido Sudáfrica como destino para nuestras vacaciones y afrontábamos nuestros últimos días del viaje.

Para un amante de la naturaleza y en especial de los animales, éste es el paraíso soñado (siempre he querido hacer un Safari por África), las referencias leídas sobre el parque eran inmejorables.

Durante la noche previa, la emoción/excitación y la incertidumbre pugnaban a partes iguales por erigirse como sentimiento predominante. La ilusión era tremenda, como un niño en la víspera del Olentzero, pero al mismo tiempo las expectativas eran muy altas y eso me generaba cierta inquietud, en nuestra aventura por la selva de Borneo, en 2016, recuerdo que sentí lo mismo y en aquella ocasión todo resultó espectacular. ¿Qué nos deparará esta nueva aventura? ¿Cumplirá estas expectativas generadas?, formulándome éstas preguntas concilié el sueño ansiando descubrirlo.

KRUGER EPISODIO 1: Éxtasis de emociones nuevas 29/10/2018

Son las 04:15h y suena el despertador, hemos pasado la noche más calurosa y la mosquitera agobia un poco, no he dormido especialmente bien y el día se presenta largo, esperemos que no pase factura.

Ponemos rumbo a la puerta del Kruger sin desayunar ni nada, queremos llegar antes de las 05:30h (la hora de apertura de puertas) y tenemos unos 20 minutos hasta allí. Hay poco tráfico y llegamos sobre las 05:27h, somos los terceros, temía que hubiese mucha más gente. Abren la primera barrera y unos cientos de metros después esta la recepción (Malelane Gate). Rellenamos los formularios, mostramos nuestras entradas (adquiridas previamente, WildCard) y para adentro.

kruger

Vamos pertrechados con más dispositivos de los que damos abasto, móviles, cámaras, prismáticos, mapa… el sentimiento reinante es el de incertidumbre, ¿Veremos animales? Los primeros metros lo único que se ve es un paisaje algo hostil, mucha vegetación tipo arbusto, bastante seco y más montañoso de lo esperado, el cielo está cubierto de nubes y la luz es tenue.

Ponemos rumbo hacia la zona rino (la parte suroeste del Kruger, donde más probabilidades hay de ver rinocerontes). Enfilamos hacia el campamento Berg-en-Dal, según el planning previsto (S110 roja, ver mapa de arriba). Tan sólo nos separan unos 10km y el camino hasta allá esta asfaltado (rojas asfaltadas y amarillas pistas), la idea es desayunar allí.

Parece que no hay nada ni nadie, pero la realidad es que se mimetizan bien, enseguida vemos una jirafa solitaria en la linde de la carretera comiendo,  damos un respingo y nos quedamos embobados, que bonita!!. Continuamos poco después, vamos muy lentos mirando en todas direcciones atentos a lo que nos pueda estar esperando, enseguida vemos unos coches parados y al acercarnos vemos dos rinocerontes bastante cerca, que suerte la nuestra. Reanudamos la marcha y vemos unas cebras y un elefante en lo alto de un risco (que aventurero) y a ras de suelo, cerca de la carretera, una hiena merodea que aquí sin saber que husmea. Que pasada, no llevamos ni 45 minutos y ya hemos visto: jirafa, rinocerontes, cebras, hiena, elefante y multitud de pájaros.

Llegamos al campamento Berg-en-Dal. Han sido 10km y hemos tardado como una hora y media aproximadamente, ni que los hubiéramos hecho andando. Allí hemos dado un paseo por dentro del perímetro a pie (llamado rino trail), para estirar un poco las piernas y hacer algo de tiempo a que abran el bar y poder tomar un café, con algo de suerte veremos algún animal. Sólo vimos alguna asustadiza gacela y nuevamente muchas aves.

Los campamentos están perimetrados por una valla electrificada y son seguros. Sólo los monos que abundan por el parque, presentan alguna amenaza si te descuidas y sobre todo si acarreas comida contigo. Suelen andar rondando los restaurantes y bares de los campamentos buscando algún turista despistado al que robarle algún bocado y luego encima amedrentarle con sus colmillos como ose reprochárselo.

Terminado el paseo, yo empezaba a impacientarme, ansiando volver a salir del campamento en buscar de animales, hemos tomado un café en el bar acompañado de unas galletas que hemos llevado y tras comprar unas guías de animales del parque, echar un vistazo al panel de avistamiento (paneles con un mapa de la zona donde la gente va localizando con unos imanes de colores, los animales más relevantes, vistos por la zona y que sirve a los demás como referencia para poder decidir hacia dónde encaminar sus pasos) y ver unos cuantos monos por los alrededores, al fin, hemos reemprendido la marcha. 

Son las 08:30h. Ahora nos vamos a meter por una pista de tierra (S110 amarilla), esperamos que la sensación de safari sea todavía mayor. Desde Berg-en Dal hemos oído sonidos de algún animal por la zona que se intuye grande, hacia allí que nos dirigimos.

Nada más salir del campamento, a escasos metros de la puerta, vemos salir una familia de 5 facóqueros de su madriguera, son graciosos, un híbrido entre jabalí y cerdo peludo, nos miran con curiosidad. Continuamos y vemos muchos impalas, están por doquier, parece que alimento no les falta a los carnívoros, hasta llegar a una zona con coches parados, a lo lejos se ven dos rinocerontes pastando, los prismáticos apenas nos acercan sus siluetas. Avanzamos 700m y tras doblar un recodo vemos una familia de jirafas con sus crías, son muy bonitas y a pocos metros hay otros dos rinocerontes, nos orillamos al “arcén”, paramos el coche y pasamos un largo rato contemplándolas, cómo con sus largas lenguas moradas van comiendo todas las hojas verdes que hay. Cruzan la pista por delante nuestra y vemos que hay alguna más.

Decidimos continuar, vamos hasta una supuesta charca (Maljulu) donde no queda gota de agua y retrocedemos por donde hemos venido. Ya empezábamos a estar ansiosos por ver algún felino, hemos parado a ver otros elefantes que estaban algo lejos subidos en un alto, cuando Olaia con los prismáticos se ha sobresaltado asegurando haber visto un leopardo entre los arbustos en la misma dirección que los elefantes, pero a ras de suelo. Hemos arrancado el coche emocionados, había dos coches más delante, han ido avanzando y cuando empezábamos a pensar que quizás hubiera sido una falsa alarma, porque los arbustos eran densos y no lo habíamos vuelto a ver, ha surgido de entre la maleza y ha caminado un rato por el lateral de la pista paralelo al coche bastante cerca nuestra, era un leopardo, PRECIOSO. En ese momento se ha originado una pequeña «guerra» entre los tres coches por tener el mejor ángulo de visión. Aún con todo lo hemos visto muy bien y un durante un buen rato. Ha cruzado la pista varias veces, en una y otra dirección y ha continuado vagando entre la maleza cerca de nosotros, hasta que se ha adentrado de nuevo en la espesura del secarral que era aquello. Ha sido increíble, muy emocionante.

Cuando todavía no nos habíamos repuesto, del subidón de adrenalina por haber visto al leopardo, ha llegado el momento más tenso y uno de los más bonitos del día. Un kilómetro más adelante, continuando por la misma pista, había otros dos coches parados, nos hemos parado detrás (sin saber qué estaban viendo) y al mirar a nuestra izquierda había una manada de 8/10 elefantes, algunos enormes, con sus crías, a escasos metros de nosotros. Todavía no los habíamos visto tan de cerca, que grandes!!. Estábamos sacando fotos y alucinados con el tamaño, ajenos a lo que se avecinaba, cuando han decidido que querían cruzar la pista y se han puesto a caminar hacia los tres coches que estábamos parados, querían cruzar al otro lado. El elefante que encabezaba la comitiva, enorme, no le ha gustado el poco espacio que había (3-5m) entre nuestro coche y el de adelante, así que ha erguido la trompa, ha movido las orejas amenazadoramente mirando al coche de adelante, el cual no ha tardado ni un segundo en avanzar unos metros, nos ha mirado a nosotros evaluando la situación (la tensión podía cortarse con un cuchillo, estaba muy muy cerca y era muy muy grande) y al cabo de unos eternos segundos ha decidido continuar su camino, cruzando la pista, delante de nuestras narices. Tras él el resto de la manda.

Ha sido algo indescriptible, qué poderío nos ha demostrado en un momento. Nos ha dejado bien claro, quien manda aquí y que estamos en su territorio.

Ya nos habían avisado que el animal con el que más cuidado debíamos tener era con el elefante. Ya que si se lo propone puede voltearte el coche o hacerte una avería (no hubiéramos sido los primeros, vimos fotos que lo atestiguaban). Por eso, la recomendación era no parar el motor, para tener capacidad de reacción en caso de tener que retorcer o avanzar, ni hacer ruidos ni acelerones con el coche que pudieran asustarles. Además yo había leído que cuando se siente amenazado o molesto, el elefante abre las orejas en señal de aviso, y que no es hasta el tercer aviso cuando embiste. Sin embargo, esto no es una ciencia exacta y siempre hay que tener cautela y procurar dejarles espacio cuando cruzan o van por la carretera/pista. Y más si cabe, cuando hay crías de por medio. Suelen ir en manadas y son muy protectores.

Ya con la adrenalina más calmada, hemos mirado el depósito de gasolina y viendo los kilómetros que habíamos hecho, el ritmo que llevábamos y que el consumo es alto porque vas todo el rato en primera, segunda, primera, para el coche, arranca… hemos preferido volver por otro camino al campamento donde habíamos desayunado, a rellenar el depósito (sólo hay gasolineras en los campamentos). Teníamos más de un cuarto de depósito, pero hemos preferido no correr riesgos, no fuéramos a quedarnos tirados. Aquí hemos ido más ligeros, eran las 11 de la mañana, llevábamos 5,5h en el parque y apenas habíamos recorrido 40km. Todavía nos quedaba mucho trecho hasta el campamento donde íbamos a dormir, 72Km (Skukuza), que a este ritmo… 

Antes de llenar el depósito hemos visto una tortuga caminar cerca del asfalto. Y después de llenarlo otros rinocerontes, esta vez a poco más de 5 metros, increíble. Hemos parado el coche y hemos pasado un largo rato viendo como pastaban, tan tranquilos. Conforme nos fuésemos alejando de esta zona, las probabilidades de verlos iban a ser nulas.

Me habían dicho que ésta zona suroeste del parque era la única zona dónde se pueden ver. Son la única especie que aunque figura en los paneles de avistamiento (forman parte de los cinco grandes), no se pueden situar en ellos, porque todavía sigue habiendo furtivos que se cuelan en el parque y les quitan el cuerno. Precisamente, pocos días después leímos una noticia de que habían detenido a varios por este motivo. Qué vergüenza y pena me produce pensar lo deleznable que puede ser la raza humana.

De nuevo en marcha, hemos puesto rumbo (H3, S118 y S119) a un punto de avistamiento fuera del coche (Gardenia Hide), zona segura, que da a una charca donde esperamos comer y mientras tanto aguardar a ver si algún animal venía a beber agua.

En los 30km que nos separaban de él hemos visto algún búfalo algo lejos, elefantes, kudus, jirafas, rinocerontes, babuinos y montones de impalas. Al llegar al destino, la charca en cuestión estaba seca, vaya decepción. Ya empezábamos a darnos cuenta que en estas fechas (fin de la temporada seca), éste sería el estado de muchos riachuelos y charcas. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes, por un lado apenas vimos mosquitos por lo que el riesgo de malaria disminuía drásticamente (decidimos no tomar malarone por este motivo), el paisaje es algo monótono, seco y resulta hostil por momentos, pero a su vez el avistamiento es más sencillo al no haber hojas que entorpezcan. Desde mi punto de vista, pienso que para la primera vez es mejor ésta época, más amable para ojos desentrenados y para una segunda (si la hubiese) unos meses más tarde dónde el paisaje debe ser mucho más bonito.

De todos modos, nos hemos comido nuestro sándwich de tortilla de patata (vaya odisea padecimos para hacerla de víspera con aquella sartén) y hemos estirado un poco las piernas mirando impalas que era lo único que había en derredor nuestra.

Ya eran cerca de las 14:30 cuando nos hemos puesto en marcha. Ya de nuevo en el coche, el calor, el madrugón… el sopor se adueñaba de sus pasajeros. En vista de lo cual, le he instado a Olaia que no se durmiese y que estuviese ojo avizor a ver si veía algún felino. Y trató y hecho, a los 2 minutos ha visto una leona, que bárbara, que ojo tiene!

Estaba en la vaguada del río seco, en la otra «orilla» tumbada, bastante difícil de ver. Menuda suerte la nuestra, 9h en el parque y ya habíamos visto los denominados 5 grandes, que algunos que visitan el parque 5 días no logran ver. La hemos estado observando durante un buen rato y hemos continuando porque a este paso no íbamos a llegar a nuestro campamento. Las puertas cerraban en 3h y seguía habiendo un trecho que recorrer todavía.

Salimos de la S119, cogimos la S114 y en el primer desvío enfilamos la H2-2, sin prestar tanta atención, y hemos parado en otro merendero seguro para ir al baño y estirar las piernas (Afsaal Trader´s Rest), había un facóquero rondando y algún pajarillo curioso, parada breve. Más adelante, cruzando un puente (ya en la principal H3) había muchos coches parados, al parecer habían visto un leopardo debajo del puente, pero no se veía, seguramente se habría corrido la voz, de algún otro grupo anterior que lo habrían visto y quizás ya no seguía ahí. No lo hemos visto, lástima.

De ahí hemos ido directos a un último punto avistamiento seguro, que está a 10 minutos de nuestro campamento (Lake Panic Hide) y éste si que tenía agua, había muchos ornitólogos, con unos libros y cámaras enormes.

Hemos estado algo más de 30 minutos, viendo algunos pájaros, había muchísimos y de especies diferentes y unos hipopótamos que estaban allá a lo lejos, pero había un montón, tan pronto se sumergían en el río, como sacaban la cabeza… Hemos disfrutado de éste último rato antes de que las puertas de los campamentos cerrasen.

Hemos llegado al campamento, hemos reservado un game drive (safari guiado, por unos 18€ y 3horas de duración) para mañana al amanecer y nos hemos instalando en las cabañas.

Para esta primera noche, tenemos reservadas dos cabañas con capacidad de tres camas cada una, baño privado, aire acondicionado y sendos porches con frigorífico y una sencilla cocina. Incluso uno de ellos está protegido con una mosquitera, que nos ha permitido cenar a salvo de los insectos. Y cada una por un módico precio de 40€ (20€ /persona). Los alojamientos dentro del parque natural están cotizados y más según qué campamentos. La gente suele reservar con meses de antelación. En nuestro caso concretamos el viaje poco tiempo antes pero al no ser temporada alta, logramos reservar los campamentos que quisimos, pero tuvimos que escoger lo que quedaba libre. No quedaba mucho donde elegir.

Y aquí, dentro del porche, protegido por la mosquitera y bajo un cielo estrellado, concluyo este relato de un apasionante día. Será difícil que los días venideros puedan igualarlo. Son las 22:00h y mañana nos levantaremos muy temprano (sobre las 03:45h). Veremos que nos depara. Seguro que otra bonita aventura.

KRUGER EPISODIO 2: Elefantes y leonas 30/10/2018

Hoy hemos amanecido muy temprano, a las 03:45, madre mía!!. Habíamos reservado el game drive del amanecer y a las 04:15 había que estar en el punto de encuentro. Allí estábamos a la hora concertada.

 Había tres vehículos de safari que eran como camiones donde cabían hasta 23 personas. En el nuestro íbamos unos 15 o así. Y un error garrafal, desde mi punto de vista, es que no venía más que un guía que era el mismo que conducía, error y decepción. Lo suyo hubiese sido un guía explicando y atento a ver animales y otro centrado en la conducción, pero no era así. Además el camión metía mucho ruido, espantando a todo alma viviente que estuviese por allí, y era demasiado grande como para meterse por pistas, por lo que sólo nos ha llevado por la carretera que habíamos transitado nosotros ayer (H1-1 y H3), otra decepción. Esperábamos un vehículo más ágil y pequeño, que se pudiese meter por caminos que a la gente corriente no se le permite transitar.

En definitiva, el tour ha durado de 4:30 a 7:45 y ha sido decepcionante. Hemos visto alguna jirafa, rinoceronte, hiena, kudu, impalas, babuinos…, pero esos ya los habíamos visto ayer por nuestra cuenta. Si es verdad que hemos visto una cuadrilla de perros salvajes (licaones) que iba por la carretera de cacería, al parecer algo excepcional, puesto que sólo debe haber 200 unidades en todo el parque y hemos visto como 25 juntos. Esto parece que le ha emocionado al conductor y les hemos seguido durante mucho rato y hemos visto como lanzaban un ataque a algunos impalas, pero poco perseverantes y fallidos y cómo espantaban a un par de hienas.

Después hemos visto elefantes y cuando regresábamos hacia el campamento un turista se han fijado en un leopardo que estaba escondido entre unas hierbas altas y hemos parado a verlo, pero lo hemos visto bastante mal, porque estaba tumbado y había muchas zarzas que lo ocultaban. En definitiva, nos ha decepcionado el tour, esperábamos algo que  aportase un plus respecto a las visitas que nosotros pudiésemos hacer por nuestra cuenta. Hemos descartado hacer el tour del atardecer. Sólo haremos el del anochecer.

Al llegar al campamento nos hemos ido a desayunar al restaurante que daba en un mirador al río espectacular. Y después a recoger las habitaciones, el check-out era a las 10:00. Hoy dormiremos en otro campamento.

Después de sacar algo de dinero en metálico del cajero del campamento y mirar el panel de avistamiento, hemos salido sobre las 10:00h  y hemos enfilado el camino (H4-1) hacia nuestro nuevo campamento de hoy (Lower Sabie).

Al poco hemos visto varios coches en una pista paralela al río y al acercarnos había un montón de elefantes (cerca de 50) en el río, que no llevaba mucha agua, jugando y bañándose. Era curioso ver cómo se acercaban manadas enormes, se iban y luego venían otras. Hemos estado parados viéndoles fácil durante una hora, ha sido muy agradable y relajante. Que animal más fascinante.

Una vez en marcha, hemos continuado por otras pistas donde no hemos visto nada relevante (todos los loops de la H4-1 y S76). Eso desmoraliza un poco.

Como ya he mencionado otras veces, el paisaje por momentos es bastante feo y monótono, por lo que los ratos que no ves nada se hacen un poco durillos, e inevitablemente te dispersas, por lo que bajas la guardia y puede que dejes de ver cosas.

Luego hemos tomado nuevamente la carretera asfaltada (H4-1, desde la H12 hasta Lower Sabie) donde el día anterior se habían visto muchos animales interesantes, según los paneles de avistamiento. Eso también implicaba que había mucha más circulación. Más ojos para buscar pero más difícil luego de lograr un buen ángulo de visión.

En ese trayecto y durante todo el día de hoy hemos estado viendo muchos elefantes, hemos seguido casi toda la jornada el curso de un río (Sabie) y los elefantes iban a él a refrescarse y a beber agua. Hoy ha hecho el día que más calor de todo el viaje, alrededor de los 39ºC y eso no ayudaba en la búsqueda, todos los animales se mueven menos, se protegen en las sombras y resulta más complicado verlos. Hoy ha sido más difícil que ayer.

Aun y todo, hemos visto dos leonas. En ambos casos había una aglomeración de muchos coches en ese punto, pero aquello era la guerra y la gente es muy egoísta y cara dura y en lugar de ponerse en cola e ir avanzando poco a poco para que todo el mundo la pueda ver, la gente se cuela, no se mueve… así que las hemos visto pero un poco malamente y en una de las ocasiones haciendo mala uva con un Jeep que se ha colado y ya se nos han hincado las narices de hacer cola (llevábamos media hora esperando de forma civilizada) y hemos decidido hacer lo mismo y nos hemos metido por medio de mala manera (lo que estaba haciendo la mayoría de los coches que llegaban), con la intención de verla, sacar dos fotos y continuar, y los estúpidos de ellos que habían llegado bastante después nuestra y se habían metido en todo el cogollo con todos sus huevos, nos han empezado a increpar que les estábamos quitando la visión de la leona. Me ha hervido la sangre, en fin. Así que después de malhumorarme por lo injusto que me parecía la situación, hemos hecho las pertinentes 2 fotos y hemos proseguido.

Tras el “encontronazo”, el reloj marcaba la 13.30h y hemos parado a comer en otro punto “seguro” (Nkuhlu). Hemos preparado nuestro Sándwich de rigor con las provisiones compradas antes de entrar al parque y mientras estábamos en ello, un mono muy astuto, se ha aprovechado de nuestro despiste en descuidar los panes (los habíamos dejado a un lado sobre la mesa) y nos ha robado uno en un abrir y cerrar de ojos, subiéndose luego al árbol con su preciado trofeo.

Después de comer, y tras continuar viendo elefantes y jirafas por la orilla del río, hemos visto la segunda leona. En esta ocasión, nuevamente hemos visto un tumulto de vehículos y al acercarnos, se trataba de otra leona algo lejos de la carretera y oculta por la maleza. Nadie la ha podido ver en condiciones, había que coger ángulo de visión oblicuo y más o menos…

Nos sorprende que hayamos visto tres leonas y en todos los casos solitarias, cuando creíamos que lo habitual sería verlas en manadas, son los felinos más sociales. Y hasta el momento, tampoco hemos visto ningún león.

Después hemos llegado a una charca (Sunset), muy cerca de Lower Sabie y bastante grande donde había gran diversidad de animales (hipopótamos, cocodrilos, monos, kudus, pájaros… hasta unas tortugas) y ahí hemos parado el motor durante largo rato y hemos estado viendo lo que sucedía. La mayoría de los cocodrilos estaban en una orilla bajo el sol abrasador, los hipopótamos en mitad de la charca totalmente inactivos, y los pájaros, kudus y monos, andaban por un lado y por otro. Poco después, ha sido bonito ver cómo, de entre la maleza emergía un solitario elefante y se acercaba a beber agua, luego unas jirafas, después unas cebras, los cocodrilos salían del agua, volvían… muy entretenido.

De ahí hemos cruzado un puente muy cerca de nuestro campamento (Lower Sabie) desde donde hemos visto un hipopótamo fuera del agua, que se le veía muy bien, comiendo hierba. Y en un margen del río, más elefantes.

Tras cruzar el puente hemos cogido una pista secundaria (S29) donde no nos hemos cruzado con nadie, pero la hierba estaba muy alta y era imposible ver nada (felinos). Nos dirigíamos hasta otro mirador (Mlondozi) donde podíamos salir del coche, en un alto que daba a una laguna, pero estaba seca, lo justo quedaba un pequeño charco. Desde allí se divisaba una vasta extensión y hemos podido contemplar unas hienas (iban hacia la charca), y en los alrededores se veían búfalos, jirafas, facóqueros, impalas… Desde ese alto, escudriñando al horizonte he sentido que ésa era la África que yo me imaginaba, secarral y con cero vestigios de la mano del hombre. Me ha gustado mucho éste tranquilo lugar. Me hubiera gustado pasar más rato allí sentado, pero la hora de cierre de las puertas se aproximaba y había que continuar.

Hemos puesto rumbo hacia el campamento, volviendo por un camino diferente a la ida (H10). En el trayecto hemos visto ñus, que no habíamos visto hasta ahora y una manda ingente de búfalos cruzando la carretera, por fin les hemos podido ver de cerca. A lo tonto, analizado fríamente, hemos vuelto a ver los 5 grandes, quizás no tan bien como ayer, pero….

Ya en el campamento, hemos hecho el chek-in y nos hemos instalado. Una cabaña para los 4 que no está nada mal, que pese a no tener ni ducha ni baño propio, si estaba muy cerca de los públicos.

 Hemos montado nuestras propias mosquiteras. Aunque no estamos viendo prácticamente mosquitos, más vale prevenir. Nos hemos duchado en los baños comunes que no están nada mal, mucho mejor que la mayoría de los campings del pirineo. 

Hoy estamos bastante cansados, yo estoy agotado, exhausto, hemos madrugado mucho. Hemos ido a cenar al restaurante del campamento, temprano (sobre las 19:00h). Hemos cenado una hamburguesa y una especie de taco tipo mexicano, bastante generoso, a compartir con Olaia, regado por una cerveza fría por unos 8€ persona. La camarera nos ha “obligado” a pagarle propina. Llevábamos unos cuantos días sin comer/cenar fuera y ya se nos había olvidado el tema de las propinas.

 Y ya en estado semi zombi, nos hemos ido a dormir habiendo acordado levantarnos sobre las 05:00h para procurar salir cuando abran las puertas del campamento (05.30h). En el último vistazo al panel de avistamiento de hoy, hemos visto bastante actividad felina (leopardos y leones/leonas) a lo largo de la carretera H4-1.

KRUGER EPISODIO 3: El leopardo y las impalas 31/10/2018

Ayer caí rendido, eran las 20:30 y ya estaba profundamente dormido. Hoy dormiremos en la misma cabaña y queremos bajar hasta el campamento Cocodrile Bridge y explorar las pistas comprendidas entre ambos campamentos.

Según lo acordado, eran las 05:10 cuando nos hemos levantado y sobre las 05:45 salíamos del campamento con la esperanza de ver algún felino. En el panel de avistamiento ponía que los días anteriores se habían visto muchos felinos en la carretera H4-1. La idea era dar una vuelta por esa zona y a las 7:00 o así regresar al campamento a desayunar en el restaurante y coger las cosas para la comida de hoy de nuestra cabaña.

El día ha amanecido nublado y fresco, nada parecido a la noche pasada, donde el termómetro marcaba cerca de los 40°C.

El inicio del avistamiento ha sido desalentador, muy pocos animales por la zona, paisaje muy monótono, no especialmente atractivo y algo de empanada mental todavía, que sumado al traqueteo del coche y el silencio reinante entre nosotros, inducía a quedarse dormido. 

Finalmente ha merecido la pena, cuando ya regresábamos al campamento a desayunar con la sensación de que no veríamos nada, hemos visto varios coches parados y ahí estaba un león macho, que todavía no lo habíamos visto. No muy lejos de la carretera y tumbado tan tranquilo. Hemos buscado el mejor ángulo de visión posible y hemos parado el motor, había algo de maleza distorsionando la visión, pero era lo que había y tampoco se le veía mal del todo. Al poco se ha levantado, se ha adentrado 10m más y se ha vuelto a tumbar, esta vez dándonos la espalda, parecía algo aletargado (como nosotros). Le hemos podido ver bastante bien y como no había mucha circulación, sin agobios. Otro objetivo cumplido, por fin hemos visto un león macho. Ya sólo nos queda el esquivo guepardo.

De ahí ya nos hemos ido contentos a desayunar. Un café cargado para combatir los madrugones y una magdalena enorme con pepitas de chocolate. Antes de llegar al campamento, hemos visto otro tipo de antílope.

Después de desayunar hemos reservado para hacer un tour nocturno a las 20:00h de unas dos horas de duración por 14,5€. Cuando regresábamos a la cabaña a por la comida y el coche, hemos visto como unos monos robaban una toalla a una mujer que llevaba la ropa limpia (toallas, sábanas…) para hacer las habitaciones, y se la subía a un árbol cual trofeo, estos monos son como niños. Y cuando ya íbamos al coche, estaba la misma cuadrilla de monos jugando a quitarse la toalla unos a otros, persiguiéndose y trepaban a un coche contiguo al nuestro por el retrovisor y se deslizaban por la luna trasera como si de un tobogán se tratase.

Después de ver jugar a los monos un rato, hemos salido del campamento rumbo a Crocodrile Bridge.

Primero hemos recorrido una pista de tierra con poco éxito (S82) y tras adentrarnos de nuevo en la carretera principal (H4-2) hemos tenido la suerte de ver una aglomeración de coches y al acercarnos había un impala muerto a pocos metros de la carretera.  Nos hemos parado a ver que sucedía creyendo que algún depredador quizás pudiese venir a dar cuenta de él, hemos parado el motor y la espera ha durado fácil 2 horas. Había muchísimos coches esperando, mucha expectación. Yo tenía muchas dudas de que ningún felino se fuese acercar habiendo tantos coches.

En esas andábamos cuando los coches cercanos han empezado a mirar y fotografiar en otra dirección y al fijarnos hemos visto que había un precioso leopardo a 20m del impala, tumbado en el suelo, mirando en todas direcciones y un montón de buitres merodeando la zona. La emoción en el ambiente ha subido exponencialmente. Al cabo de bastante rato, el leopardo se ha aproximado 10m y se ha vuelto a sentar, calibrando los alrededores. La expectación ya era máxima. Cuando ha estimado que no había riesgos, se ha incorporado y muy sigilosamente se ha ido aproximando hasta el impala y justo en el instante que iba a morder su cuello, yo creo que para llevárselo a otro lado, algo no le ha gustado (algún ruido de los muchos coches congregados, o algo del impala, no lo sabemos) y se ha marchado. Ohhh. Decepción absoluta. 

En cualquier caso, hemos disfrutado muchísimo contemplándolo durante más de una hora. Ha sido algo increíble. Después, muchos coches han ido moviéndose y nosotros tras sopesar las probabilidades de volver a verlo si nos quedábamos, finalmente, tras guardar la ubicación en el GPS, hemos decidido proseguir hasta Crocodrile Bridge, luego volveríamos, y hasta allí no ha habido grandes novedades: jirafas, monos, tortugas, cebras, elefantes, kudus, impalas, facóqueros…

Allí hemos llegado sobre la 13:30 y nos hemos comido nuestro sabroso sándwich de rigor (atún con queso). No es lo más apetecible del mundo, aunque a mí me gusta,  pero es práctico porque con llevar pan bimbo, tranchetes y atún en lata, tienes la comida. Y con estos cambios de temperatura y habiendo comprado días antes al entrar al parque, había que comprar comida no perecedera que se conservara bien. Durante nuestros viajes, ha sido un recurso muy utilizado, y aunque Iñaki y Amaia se mostraban algo recelosos con la mezcla, Amaia ha terminado convencida, Iñaki no tanto.

Después de comer, hemos ido a ver qué había pasado con el impala, y allí todo seguía igual, sólo que con mucha menos expectación, apenas quedaban cinco coches. Le hemos preguntado a uno que llevaba allí desde la mañana y nos ha dicho que no había vuelto a aparecer, vaya paciencia la suya, fácil llevaba ahí parado más de 6 horas.

Hemos continuado y nos hemos metido por varias secundarias (S130 y S137) a probar suerte y nada. Es difícil ver felinos andando por el parque. Hemos llegado hasta un mirador (Ntandanyathi Hide) que daba a una charca donde había bastante agua, y estaba un elefante enorme bebiendo gozosamente, ha sido chulo ver cómo disfrutaba y como la mitad del agua que cogía con la trompa en lugar de ir a su boca se le caía de nuevo a la charca , que majo. Los elefantes nos han encantado.

Y ya de regreso al campamento, el mismo que ayer, íbamos por la pista S28, cuando hemos encontrado otra impala subida (muerta) a un árbol y nos hemos quedado apurando todo el rato que nos quedaba, hasta el toque de queda, las 18:00, para ver si había suerte y veíamos llegar a su captor, seguramente un leopardo, acostumbran a dejar sus presas en los árboles como si de una despensa se tratara. Pero no ha habido suerte. Sólo estábamos un par de coches, pero seguramente haya preferido esperar a que nos fuésemos todos, para darse el festín.

Está claro que hoy era el día de los impalas y sus depredadores. Tampoco me sorprende, porque hay muchísimos y parecen de lo más vulnerables. ¿El game drive nocturno nos tendría reservado una última cita con ellos?

Hemos llegado al campamento apurando la hora del cierre de puertas, con la incógnita de qué sería de aquellos dos impalas, hemos guardado ambas coordenadas en el GPS y mañana temprano iremos a comprobarlo.

Nos hemos dado una ducha, hemos cenado algo rápido en el restaurante y a las 20:00 empezábamos el game drive nocturno. Al igual que el anterior, sólo consta de una única guía y ha entregado varias potentes focos por los pasajeros para que vayan iluminando el lindero del camino y así tratar de detectar el brillo de los ojos de los animales.

En teoría, buena parte de la fauna es más activa durante la noche y según tenía entendido, la probabilidad de ver animales diferentes o felinos más activos eran altas. Sin embargo, la excursión no ha resultado como esperábamos. Si es verdad que hemos visto ginetas y civetas, que no habíamos visto hasta ahora, y a un hipopótamo andando entre la maleza (la guía nos ha explicado que durante la noche pueden recorrer hasta 6km), pero no ha habido mucho más reseñable y conforme pasaba el tiempo, el traqueteo del camión, la oscuridad y el tedio se iban adueñando de mí, hasta el punto de terminar durmiendo durante un rato. Si, lo confieso, me he quedado dormido y no he sido el único. Eso indica lo poco emocionante que ha sido. Por lo tanto, desde nuestra experiencia puedo decir, que los game drives han sido totalmente decepcionantes. Es verdad que tienen un componente de suerte que en nuestro caso no nos ha sonreído, pero pienso que los organizadores podrían planificarlos mejor.

Hemos regresado al campamento sobre las 22:00 y de ahí directos a dormir. Mañana nos espera nuestro último día completo en el Kruger.

KRUGER EPISODIO 4: Rumbo al Norte, rumbo a Satara 1/11/2018

Son 05:30h, el despertador ha sonado, aunque mis sentidos se encuentran sumamente abotargados. La sucesión de madrugones va haciendo mella. Además me suelo quedar un rato a las noches (alrededor de una hora) redactando estas crónicas y soy el que menos duerme de todos.

A las 06:00h estábamos en marcha y poniendo rumbo a los dos impalas que ayer dejamos con la incertidumbre de saber su desenlace. El primero, aquel que casi se lo lleva el leopardo delante de nuestras narices, ese ya no quedaba rastro de él. Seguro que cuando se fue todo el mundo, se lo llevó a un lugar seguro. El segundo, se habían comido la mitad del cuerpo, el tren inferior, el resto seguía colgando del árbol. Desconocemos su depredador, yo esperaba encontrarnos con el leopardo subido al árbol, descansando, pero no. Una lástima.

El día ha amanecido lluvioso y fresco, por un momento parece q ya estemos en Pamplona de vuelta, aunque luego ha dejado de llover y se ha quedado un día poco luminoso pero de temperatura agradable, bueno para el avistamiento.

Hemos regresado al campamento a desayunar, sobre las 7:30, con una necesidad imperiosa de cafeína y sobre las 9:00 hemos puesto rumbo al último y más lejano campamento en el que vamos a estar, más al norte y del que nos separan unas 5-6h de trayecto (99km). Hoy el paisaje ha ido cambiando pasando por zonas más montañosas, y luego otras más de sabana, hemos cambiado el paisaje de los últimos días.

Hemos seguido viendo los animales de rigor: jirafas, cebras, kudus, impalas, elefantes y cerca de la zona montañosa, tras un rato de no ver nada, me he fijado en una leona que estaba erguida y hemos parado el coche, efectivamente había 4 leonas divisando el terreno, por fin hemos visto una manda, aunque no había león a la vista. Hemos estado un buen rato parados y viéndolas, aunque poco a poco se han ido acercando y parando coches y con los ruidos de los motores se han espantado, una pena, nos han “estropeado” el mejor momento del día. Resulta majestuoso contemplarlas, trasmiten esa seguridad de quien se sabe el rey/reina de la sabana, de no sentirse amenazada por no tener predadores por encima en la cadena alimenticia.

Después de eso, hemos llegado hasta un mirador desde los alto de esas montañas (Nkumbe View Site), donde se abarcaba a ver una vasta extensión de sabana, hemos hecho una parada rápida, lo justo salir un poco del coche, porque andaba aire y hacia fresco.

Después hemos pasado por otro punto de descanso (Tshokwane), donde Amaia se ha tomado un café y había unos monos haciendo fechorías y de ahí a ver un gran baobab, enorme, aunque estaba sin hojas y parecía algo desangelado.

Y ya hemos ido directos hasta Satara, nuestro campamento de hoy, para hacer el chek-in, ver el panel de avistamientos y comer nuestro sándwich diario, ya eran las 13:45h.

Desde las leonas hasta Satara hemos intentando ver más felinos, se supone que es una zona donde abundan, pero no ha habido suerte, lo justo hemos visto un chacal y un par de mangostas, que no habíamos visto hasta ahora, como cosas novedosas.

Hemos comido y hemos dejado nuestras cosas en los alojamientos de hoy. Son dos cabañas similares a las que tuvimos en Skukuza días atrás.

Y a las 15:05 hemos enfilado la pista S100. Una pista de 19km famosa por la densidad de felinos que se dejan ver por ella. Hemos tardado 1h45min en recorrerla y no ha habido éxito, había muchas zonas de hierbas de unos 30-50cm de altura que desde mi punto de vista  hacían que fuese un milagro diferenciar nada. Cualquier león, leopardo, guepardo, algo agazapado sería imposible de ver. Lo más reseñable ha sido una manada bastante numerosa de elefantes que ha ido invadiendo la pista y por un momento nos hemos quedado algo bloqueados. Amaia, que en ese momento era la conductora, se ha puesto algo nerviosa, pero ningún elefante se ha aproximado más de lo debido al coche, simplemente estaban de paso, han surgido del río y han cruzado la pista.

Tenía mucho interés por conocer y recorrer esta pista y la verdad es que a posteriori no logró comprender cómo puede tener tanta fama. Me ha parecido que al tener tanta hierba alta, resulta muy difícil ver nada, salvo que pilles al felino en cuestión en movimiento. Pero es verdad, que si se ven tantos felinos, por algo será, nosotros al menos, no hemos logrado ver ninguno y mira que le hemos puesto empeño. Lo dicho, cuestión de suerte.

Al salir de la S100, hemos bajado por la S41 hasta la H6 para volver al campamento, ya no nos quedaba mucho tiempo. Y tras la decepción de no ver nada reseñable, por lo menos nos hemos llevado la alegría de ver las primeras avestruces en el Kruger. Eran dos que iban seguidas de 5 polluelos, muy graciosos de ver. Y unos kilómetros más adelante hemos visto una hiena tumbada a medio metro de la carretera, parecía exhausta o moribunda,  la sorpresa ha sido cuando derrepente hemos visto asomar una pequeña cabeza de una cría. Era como un peluche, curiosa por conocer el nuevo mundo que le rodeaba, asomaba la cabeza, nos miraba, se asustaba y volvía al regazo de su madre…. Ha sido un momento bastante entrañable, hemos pasado un buen rato observándola, estábamos muy cerca. Nos han dado ganas de meterla en el coche con nosotros.

Y eso ha puesto fin a nuestra última jornada de avistamiento. Qué pena.

Nos hemos dado una ducha y hemos ido a cenar, la peor cena de toda nuestra estancia en el Sudáfrica. El restaurante no ofrecía gran variedad, y las ensaladas que era algo que nos hubiésemos comido muy agusto, no nos atrevemos por miedo a contraer una diarrea. Como anhelo un plato de verduras. Hemos terminando pidiendo unas hamburguesas y nos han traído un pan circular grasiento y de un diámetro considerable, con un relleno nada apetitoso (dos hojas de lechuga, una rodaja de tomate, pseudo pollo troceado mezclado con una salsa que se le presupone mahonesa y unas tiras de plátano frito y coronado con unas rodajas de aros de cebolla). Resultado -> malísimo. Sólo Iñaki se la ha terminado, que había pedido otra hamburguesa diferente, los demás que habíamos pedido la misma no hemos comido ni media, yo un cuarto y a disgusto. Y como no le hemos pagado casi propina a la camarera, se ha mosqueado con nosotros, se ha marchado sin decirnos adiós y con malas ínfulas.

Es una mierda esto de las propinas. Esta casi estipulado que se les debe de dar entre un 10-15% como mínimo del importe total. Si les das el 10% o menos se marchan decepcionados o incluso de malos modos. Lo mismo que los gorrillas que están al acecho en todos los parkings para no hacer nada más que cobrarte. Eso es un rollo.

Y ya después de la «cena», a dormir.

Esto se va terminando.

DESPEDIDA DEL KRUGER: Hasta la vista 2/11/2018

El Kruger nos despide lloviendo, como si supiera de mi desazón. Son las 05:30 y ponemos rumbo a la puerta de salida más cercana (Orpen Gate). Últimos 45km (algo menos de 2h) de avistamiento. Última oportunidad de ver al guepardo en su hábitat salvaje (le vimos en el centro de recuperación de animales, Tenikwa). Sólo hay unas 200uds en todo el Kruger y son los felinos más difíciles de ver. ¿Estará por aquí esperando para despedirnos? Eso sería el broche final, una forma inmejorable de terminar este safari, tan intenso como espectacular. 

Pero no. No hemos visto nada destacable. 

Hemos parado a tomar un café en Orpen Gate y se veía gente recién llegada, radiantes de emoción, menuda envidia me han dado, yo me quedaba un mes más. Pienso que antes o después volveré. 

Han sido 4 días muy intensos de dormir lo justo y muchas horas de pistas y carreteras (una media de 11h diarias) atentos a todo lo que se movía. Puede parecer pesado por el hecho de estar confinados en un coche, pero la emoción que genera ver una manda de elefantes bañarse en un río o ver pasar justo delante de tu coche, a un leopardo intentando llevarse a su presa, los monos jugando…. hace que compense otros momentos de cierta desesperación por no ver nada y casi acabar ciego de tanto escudriñar al frente intentando divisar felinos. Al final los felinos son los más buscados, los que más expectación generan para la mayoría de la gente. Y también los más huidizos.

Y por eso mismo, en el momento que ves uno es una alegría tremenda y no te digo nada si lo ves por ti mismo, ser el primero que lo avista, a lo que luego se suele sumar un tumulto de coches.

Es verdad que el paisaje en general es tirando a feo, inhóspito por momentos: muchos árboles secos, zonas quemadas, muchos ríos secos, poco verde… no era exactamente lo que yo me imaginaba. Hay otras zonas que tienen más encanto y también es verdad que hemos venido en el final de la temporada seca, quizás en Abril sea diferente, con más frondosidad, pero eso también implicará más dificultad para observar. 

Luego está el hecho de tener la libertad de moverte a tu antojo y por donde quieras, sin ir en una excursión guiada que imponga los tiempos. Y otro tema que veo son los ruidos de los motores de los coches, hay algunos todoterrenos que espantan a cualquiera. El día que los coches eléctricos tengan suficiente autonomía… será una maravilla poder moverse tan sigilosos como lo hacen los animales.

Los campamentos están bastante bien, con todo lo que puedas necesitar. Es verdad que las instalaciones de algunos se ven ya algo más ajadas pero para dormir, ducharse, cenar…, perfecto. Lo único, algo a tener en cuenta a la hora de planificar el viaje es que no hay conexión Wifi, solamente en Skukuza, pero a nosotros lo justo nos permitió enviar algún whassap para dar señales de vida a nuestros familiares. Por lo demás, los precios son más que razonables teniendo en cuenta dónde estás y que no tienes más opciones. En ese aspecto, dudo que haya un lugar del mundo que ofrezca un parque natural mejor en cuanto calidad/precio. El mito de que hacer un safari es muy caro, aquí no se cumple. Y si lo tuyo son los lujos, también tienes reservas privadas anexas al parque que por precios prohibitivos te ofrecen safaris a todo lujo. 

En definitiva, para cualquier amante de los animales éste debería de ser un lugar a visitar, cuanto menos una vez en la vida. En mí caso ha cumplido ampliamente las expectativas y si pudiera repetiría. 

Por último, algo que nos enteramos al regresar a casa es que debe haber una aplicación móvil que actualiza en tiempo real dónde se están avistando los animales. Lo cual puede resultar muy útil si se tiene internet en el móvil. Quizás pueda restar algo de encanto y espontaneidad al momento, pero si se pretender ver una especie en concreto como el guepardo, seguramente sea de mucha utilidad.

El resto del día ha transcurrido como nuestros ánimos y el inicio del día -> Tristón.

Hemos empezado a adentrarnos en el gran Blyde Canyon, lo que sería la última visita del viaje y donde esperábamos pasar el resto del día. Desde el campamento de Satara hasta nuestro alojamiento de hoy, teníamos 511km y 7h de carretera, que unido a las paradas en los diferentes puntos del cañón, hacían presagiar un último día igual de intenso que los demás. Sin embargo, la lluvia la íbamos llevando con nosotros tras salir del Kruger y al llegar al primer mirador, el más bonito de todos, había tal niebla que no se veía absolutamente nada.

De todos los miradores que queríamos haber parado, sólo hemos visto uno, y con este clima y la luz que había, no me ha parecido especialmente bonito. 

Saliendo ya del cañón, algo antes de incorporarnos la carretera principal, hemos parado en Graskop, un pequeño pueblo, para comprar alguna cosa en el supermercado y aquí si he sentido por primera vez que estaba en África. O al menos la África que yo imaginaba, el 98% de la población que hemos visto era de raza negra y era un pueblo con construcciones humildes, lejos de otras ostentosas que hemos visto en buena parte del sur del país. Me ha gustado. Me he alegrado de haber pasado por aquí.

Lo que no me ha parecido tan africano ha sido gran parte del paisaje que he ido recorriendo por el cañón de camino a la carretera principal hacia Johannesburgo. Entre la niebla, la lluvia y lo verdes que eran algunas zonas con muchos pinos…. por un momento parecía que estuviésemos por el Baztán (es verdad que la parte de África más cercana al Ecuador es muy verde y frondosa, pero en general cuando alguien escucha África, lo que le viene enseguida a la mente es calor, desiertos y pobreza, como grandes clichés).

El resto del trayecto, una vez que hemos salido a la principal y que pasa por Middelburg, el lugar en el que nos hospedamos hoy a 1,5h del aeropuerto, ha sido bastante tortuoso: obras, mucho tráfico, caos…..

Finalmente hemos llegado al destino sobre las 14:30, bastante antes de lo esperado, debido al mal tiempo, y hemos pasado el resto del día de relax. Que también nos hacía falta. Mañana al avión y para casa.

Aquí se termina este corto y condensado periplo por Sudáfrica. Sin duda uno de los mejores viajes que hemos hecho. Difícil por no decir imposible, contemplar tantos animales terrestres y marinos en su hábitat natural en tan pocos días. Después del viaje a Islandia este Junio, donde nos quedamos prendados de su exuberante naturaleza pero no así de su diversidad animal, aquí en Sudáfrica nos hemos desquitado con creces en este último aspecto.

Me voy con la sensación de que Sudáfrica está infravalorada como destino turístico y de que de trata de un lugar de contrastes: zonas verdes y zonas muy secas; barrios o pueblos donde se ve mucha riqueza en contraposición con extensas explanadas de chabolas infrahumanas; segregación racial todavía latente, todos los trabajos poco cualificados los desempeñan gente de raza negra; del fresco de algunos días del sur al calor de casi 40°C experimentado en el Kruger….

Y me voy con la pena de no haber podido visitar algunos lugares más (Kalahari, I-simangaliso, Drakensberg y Swazilandia). Creo que de ser posible, lo suyo sería venir al menos por 3 semanas. No es un destino tan barato como el sudeste asiático, pero tampoco es caro. Por un módico precio se pueden montar unas vacaciones cojonudas.

Hasta la vista Kruger!!

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